La onicomicosis es una infección fúngica de la uña, sobre todo del pie (el 90 % de los casos), causada principalmente por dermatofitos (sobre todo Trichophyton rubrum) y, en ocasiones, por levaduras (Candida) u mohos. Clínicamente, la uñase engrosa, adquiere un tono amarillo-marrón, se deforma y se desmorona por su parte distal o lateral. La progresión es lenta —varios meses—, pero el tratamiento también lo es: una uña del pie completa tarda entre 9 y 12 meses en crecer, tiempo necesario para apreciar el resultado. Mantener intacta la barrera cutánea alrededor de la uña limita las vías de entrada del hongo.
Los esmaltes antimicóticos de venta libre tratan las lesiones superficiales o moderadas:
Duración media del tratamiento: 6 meses para las uñas de las manos, de 9 a 12 meses para las uñas de los pies.
Las uñas de los pies representan entre el 80 % y el 90 % de las onicomicosis. El protocolo habitual combina el limado semanal de la uña con una lima de un solo uso, la aplicación del esmalte antifúngico según las instrucciones (Locéryl una vez a la semana tras el limado, Mycoster u Onytec una vez al día), limpieza minuciosa del calzado con spray antifúngico y secado cuidadoso entre los dedos de los pies. Compleméntese con un tratamiento tópico cutáneo (crema de imidazol o terbinafina) sobre la piel adyacente para evitar la micosis del pie, que suele ir asociada. El seguimiento fotográfico mensual resulta útil para objetivar el crecimiento sano a partir de la matriz. Las uñas dañadas se benefician, paralelamente, de cuidados reconstituyentes una vez finalizada la fase antifúngica activa.
Tras la erradicación de la infección, hay que favorecer el crecimiento de la uña sana:
Las recurrencias son frecuentes si no se toman medidas de fondo. Desinfectar diariamente el calzado con polvo antimicótico o con un spray diluidode árbol del té. Alternar dos pares de zapatos para permitir que se sequen entre 24 y 48 horas. Dar prioridad a los calcetines de algodón o de fibras técnicas que evacúen la humedad, y cambiarlos a diario. Usar chanclas en las duchas comunes, piscinas, gimnasios y vestuarios. Evitar compartir utensilios de pedicura (limas, cortauñas). Tratar inmediatamente cualquier inicio de micosis en el pie, principal vía de entrada hacia la uña. Hidratación diaria y protección solar para preservar la integridad de la piel periuñal.