Una infección fúngica cutánea (o micosis) se produce como consecuencia de la colonización de la piel, las uñas o el cuero cabelludo por hongos patógenos, principalmente dermatofitos (Trichophyton, Microsporum, Epidermophyton) y levaduras del género Candida o Malassezia. Estos microorganismos prosperan en zonas cálidas, húmedas y maceradas (entre los dedos de los pies, pliegues cutáneos, cuero cabelludo, palmas de las manos). El cuadro clínico varía: placas redondas con bordes bien definidos y picor (micosis del pie), uñas engrosadas y amarillentas (onicomicosis), pequeñas manchas despigmentadas (pitiriasis versicolor). Una barrera cutánea intacta limita las vías de entrada.
Los antifúngicos tópicos de venta libre cubren las formas superficiales:
Aplicar sobre la piel limpia y seca, extendiéndolo ligeramente más allá de la zona visible, hasta 1 a 2 semanas después de la desaparición completa de los síntomas para evitar la recurrencia.
Cada localización requiere una formulación adaptada. Para la micosis del pie (pie de atleta), polvos y lociones antimicóticas (Pevaryl, Mycohydralin, Lamisil); secar bien entre los dedos de los pies y utilizar calcetines de algodón. Para las onicomicosis, esmaltes antifúngicos (Mycoster, Locéryl) en un tratamiento prolongado de 6 a 12 meses, según la gravedad de la afección. Para la pitiriasis versicolor del tronco, champús con ketoconazol (Ketoderm) que se aplican en el cuerpo durante 5 a 10 minutos, de 2 a 3 veces por semana. Para la dermatitis seborreica del cuero cabelludo, champús terapéuticos (Kelual DS, Squanorm, Kerium DS) de 2 a 3 veces por semana.
Existen varios principios activos naturales que pueden complementar una rutina antifúngica convencional:
Probar siempre en el pliegue del codo durante 48 horas antes de un uso más amplio.
Una higiene diaria adecuada sigue siendo la base. Lavarse con agua y jabón suave, secarse con mucho cuidado entre los dedos de los pies y en los pliegues. Usar chanclas o sandalias en duchas comunes, piscinas y vestuarios. Toallas personales, lavadas a 60 °C como mínimo. Ropa holgada de algodón y cambio diario de calcetines. Calzado transpirable que se vaya alternando (secado de 24 a 48 horas entre dos usos). Reforzar labarrera cutánea mediante una hidratación diaria y un tratamiento con zinc en caso de recidivas frecuentes.
Las recidivas son frecuentes si no se adoptan medidas de fondo. Continuar el tratamiento antimicótico entre 1 y 2 semanas después de la desaparición de los síntomas para eliminar las esporas residuales. Desinfectar el calzado con polvo antimicótico o un spray deárbol de té diluido. Identificar y tratar las fuentes de transmisión (mascotas, compañeros de deporte). Mantener la inmunidad mediante una alimentación equilibrada, un sueño suficiente y la toma de suplementos de vitamina C y zinc si es necesario. Limitar los tratamientos antibióticos prolongados que desequilibran la microbiota.