La máscara ideal depende tanto de la forma de las pestañas y de los ojos como del efecto que se quiera conseguir. Las pestañas cortas y escasas se benefician de un cepillo de plástico con púas espaciadas que cubre cada pestaña sin grumos, con una fórmula que aporta longitud y volumen. Las pestañas largas pero finas se benefician de una fórmula voluminizadora a base de ceras densas. Las pestañas caídas requieren una máscara rizadora con plastificantes, que se aplica después del rizador de pestañas. La elección del cepillo suele ser más determinante que la fórmula: cónico para los ángulos internos y las pestañas cortas, esférico para el volumen general. Para las pestañas más densas y alargadas, los sérums potenciadores preparan el terreno antes de aplicar la máscara.
Presente en la mayoría de las máscaras naturales y ecológicas (Avril, Même), el aceite de ricino (ácido ricinoleico 85-90 %) forma una película oclusiva sobre cada fibra ciliar que retiene la humedad y reduce la rotura al desmaquillarse. Si se aplica regularmente en la raíz de las pestañas, mejora su resistencia mecánica durante varias semanas. Su textura espesa puede hacer que las fórmulas voluminizadoras resulten pesadas; por eso, las máscaras de pestañas naturales la diluyen en disolventes vegetales volátiles para conseguir un resultado más ligero.
El aceitede argán (escualeno, tocoferoles, índice comedogénico 0-1) es el aceite nutritivo de referencia en las máscaras de pestañas de gama alta. Su escualeno reduce la electricidad estática responsable de que las pestañas se aplasten, mientras que sus tocoferoles protegen los pigmentos de la oxidación y prolongan la duración del color. El aceite de jojoba (cera líquida resistente a la oxidación) se incorpora a las máscaras de pestañas suaves por sus propiedades deslizantes: facilita una aplicación uniforme y su vida útil, superior a dos años, lo convierte en un conservante natural eficaz.
La diferencia radica en tres grupos de ingredientes. Las ceras: parafina y ozokerita (sintéticas de origen petroquímico) en las fórmulas convencionales frente a ceras vegetales y de abeja en las fórmulas ecológicas. Los conservantes: parabenos y fenoxietanol frente a tocoferol y ácido deshidroacético. Los pigmentos: óxidos de hierro certificados sin metales pesados en ambos casos —la normativa europea es idéntica—. Las máscaras de pestañas ecológicas certificadas (Avril, Même) ofrecen una mayor tolerancia para las pieles atópicas y los ojos sensibles, aunque su vida útil tras la apertura es más corta (de 4 a 6 meses frente a los 12 meses de las convencionales).
Las personas que llevan lentes de contacto siempre deben aplicarse la máscara después de ponerse las lentes. Las fibras de algunas máscaras alargadoras (de nailon o celulosa) pueden depositarse en las lentillas y provocar queratitis por irritación; es preferible utilizar máscaras sin fibras, a base de agua y sin conservantes irritantes. Para quienes llevan gafas, una máscara alargadora evita que las pestañas toquen los cristales cada vez que parpadean. Rizar las pestañas con un rizador antes de aplicarla aleja las pestañas de los cristales y optimiza la apertura de la mirada.
El desmaquillado es el paso más determinante para la salud de las pestañas a largo plazo: nunca frotes. Empapa un disco de algodón con un desmaquillante bifásico (para máscara de pestañas resistente al agua) o con agua micelar (fórmula clásica), mantenlo entre 20 y 30 segundos sobre las pestañas cerradas y, a continuación, deslízalo hacia abajo de un solo movimiento. Los restos de rímel que no se eliminan obstruyen los folículos de las pestañas y favorecen la blefaritis crónica. Un maquillaje de ojos bien cuidado siempre incluye este desmaquillado completo cada noche.