El aceite esencial de litsea cubeba (Litsea cubeba, bayas destiladas) despierta curiosidad dentro de la familia de los cítricos utilizados en aromaterapia: en realidad, pertenece a la familia de las lauráceas, no a la de los cítricos. Sin embargo, su aroma recuerda al limón y a la citronela, de ahí su inclusión en esta familia olfativa. Su composición está dominada por el citral (geranial + neral, 70-85 %), complementado con limoneno (9-15 %) y trazas de linalol y geraniol. Este elevado contenido en citral le confiere propiedades calmantes, antibacterianas y antifúngicas más marcadas que las de los aceites esenciales de cítricos clásicos. Otro nombre común: «verbena exótica», que no debe confundirse con la verbena odorosa (Lippia citriodora), una planta diferente con notas más sutiles, pero con un coste notablemente más elevado.
La litsea citrina figura entre los aceites esenciales de referencia para el manejo del estrés, la agitación nerviosa y los pequeños bajones de ánimo. El citral ejerce una suave acción sedante sobre el sistema nervioso central sin provocar somnolencia marcada, mientras que el linalol refuerza el efecto calmante general. Tradicionalmente se utiliza para tratar la depresión posparto y los estados de nerviosismo pasajero. En aplicación tópica, unas gotas diluidas en el plexo solar o en la cara interna de las muñecas, de 1 a 2 veces al día, favorecen una sensación de calma. La mejorana de cáscara, rica en terpineno-4-ol, es el aceite esencial que más se suele combinar con la litsea citrata en las sinergias antiestrés para la noche.
El citral y el limoneno confieren a este aceite esencial una reconocida acción antiinflamatoria en dos ámbitos: el digestivo y el articular. En el ámbito digestivo, se utiliza tradicionalmente para aliviar la hinchazón, la digestión lenta y las náuseas leves, en sinergia con un aceite vegetal aplicado sobre el abdomen. En el ámbito articular, se emplea para tratar las tensiones musculares y los dolores reumáticos mediante masajes localizados. La gaulteria, rica en salicilato de metilo, es el aceite esencial antirreumático de referencia que se debe combinar con la litsea limonada para las zonas articulares doloridas. En fitoterapia,el harpagofito complementa eficazmente esta acción por vía oral para el bienestar articular a largo plazo.
Su aroma fresco y chispeante, menos embriagador que el de la citronela de Java o el del limoncillo, lo convierte en un aceite esencial muy agradable para la difusión ambiental. Algunas combinaciones recomendadas:
En cosmética, la litsea citrina es apreciada por su acción purificante y ligeramente astringente sobre las pieles grasas y propensas a las imperfecciones. Diluido al 0,3-0,6 % en un tratamiento facial, ayuda a regular el brillo y a purificar las zonas con tendencia al acné, en sinergia con sus propiedades antibacterianas naturales. También forma parte de la composición de champús para cueros cabelludos grasos.La arcilla verde es el complemento cosmético más habitual para potenciar el efecto matificante y purificante en la piel grasa. El zinc, tomado por vía oral, contribuye además a regular el sebo y a mejorar el bienestar cutáneo de las pieles con imperfecciones subyacentes.