El konjac (Amorphophallus konjac) es un tubérculo asiático cuya raíz es rica en glucomanano, una fibra soluble con un poder gelificante excepcional: puede absorber hasta 50 veces su volumen en agua. Esta viscosidad única distingue al konjac de otras fibras alimentarias: al entrar en contacto con el agua en el estómago, forma un gel voluminoso que ralentiza el vaciado gástrico. El konjac se comercializa en forma de polvo, cápsulas o pasta/fideos listos para cocinar («fideos shirataki»), estos últimos prácticamente sin calorías.
El glucomanano cuenta con una declaración de propiedades saludables regulada a nivel europeo: contribuye a la pérdida de peso en el marco de una dieta hipocalórica, a razón de 3 g al día repartidos en tres tomas de 1 g con uno o dos vasos grandes de agua, antes de las comidas. El mecanismo es puramente mecánico: el gel que se forma en el estómago aumenta la sensación de saciedad y reduce de forma natural las cantidades ingeridas en la siguiente comida. El konjac no tiene ninguna acción directa sobre el metabolismo de las grasas; su efecto adelgazante depende totalmente del cumplimiento de la dieta hipocalórica asociada y de una hidratación suficiente en cada toma.
El glucomanano también ralentiza la absorción intestinal de hidratos de carbono y lípidos, lo que modula la respuesta glucémica posprandial y contribuye a mantener unos niveles normales de colesterol en el marco de una alimentación equilibrada. Esta acción complementa de forma útil un tratamiento global de la glucemia o del colesterol. En personas diabéticas en tratamiento, la ingesta de konjac debe espaciarse con respecto a la toma de medicamentos y supervisarse, debido al riesgo de alteración de la glucemia.
La elección de la forma depende del uso que se le quiera dar:
En todos los casos, la ingesta debe ir acompañada sistemáticamente de uno o dos vasos grandes de agua, 30 minutos antes de la comida, para permitir que el gel se forme correctamente antes de llegar al esófago.
El konjac destaca por tener la mayor viscosidad entre las fibras solubles utilizadas en los complementos para adelgazar, lo que lo convierte en la referencia en cuanto al efecto de saciedad mecánica pura. Otros principios activos para adelgazar actúan por vías diferentes y pueden combinarse de forma sinérgica para alcanzar objetivos complementarios. La canela y el cromo suelen combinarse con el konjac para favorecer el metabolismo de los hidratos de carbono en un enfoque global de adelgazamiento. Para el bienestar digestivo, el konjac también contribuye al buen funcionamiento del tránsito intestinal gracias a su aporte de fibra.
El konjac exige precauciones estrictas debido a su fuerte poder gelificante:
Consulte con un médico si está siguiendo un tratamiento antidiabético o hipocolesterolemiante.