La citronela de Ceilán (Cymbopogon nardus) es una gramínea aromática originaria de Sri Lanka, que históricamente fue la primera variedad de citronela explotada comercialmente desde principios del siglo XX para la producción de aceite esencial. Su aroma cítrico y ligeramente alcanforado la convierte en un ingrediente clásico de los productos para el hogar y los repelentes naturales, especialmente en los kits de viaje para destinos con mosquitos.
Su composición combina geraniol (10-20 %), citronelal (5-15 %) y limoneno, en proporciones más moderadas que en otros quimiotipos de citronela. Esta riqueza en compuestos terpénicos aromáticos explica su potencial alergénico en estado puro, lo que justifica una especial precaución en personas con antecedentes de sensibilidad cutánea a los aceites esenciales de cítricos.
La citronela de Java (Cymbopogon winterianus), una variedad más reciente, es notablemente más rica en citronelal (30-45 %) y en geraniol (20-25 %), lo que la hace, por lo general, más eficaz como repelente y más apreciada en perfumería. La citronela de Ceilán, de composición más compleja y menor concentración de principios activos repelentes, conserva, no obstante, un uso tradicional, en particular contra las garrapatas durante los paseos por zonas boscosas.
En difusión ambiental, unas pocas gotas de citronela de Ceilán bastan para crear un ambiente poco propicio para los insectos voladores, como complemento de un repelente antimosquitos tópico para una protección directa sobre la piel. Para su aplicación cutánea, siempre debe diluirse a un máximo del 5-10 % en un aceite vegetal; nunca debe utilizarse puro.
La citronela de Ceilán se confunde a veces con el limoncillo (Cymbopogon citratus), una planta de la misma familia botánica pero con propiedades muy diferentes: el limoncillo es más apreciado por sus propiedades antiinflamatorias y digestivas, mientras que la citronela de Ceilán se sigue utilizando principalmente por su acción repelente contra los insectos. Si se produce irritación cutánea tras la aplicación de cualquiera de ellas, hay que suspender su uso de inmediato, independientemente del aceite en cuestión.
Diluir siempre antes de la aplicación cutánea y realizar una prueba de tolerancia previa, ya que está documentado el potencial alergénico de este aceite. Se desaconseja su uso en mujeres embarazadas y niños menores de 6 años en aplicación cutánea directa, y nunca debe aplicarse sobre una picadura de insecto ya existente, ya que se corre el riesgo de agravar la irritación local en lugar de aliviarla.