La subida de la leche se refiere al momento fisiológico en el que la producción de leche pasa del calostro, secretado desde el final del embarazo, a una producción abundante de leche madura. Este fenómeno suele producirse entre el segundo y el quinto día tras el parto, aunque a veces se retrasa un poco tras una cesárea, un parto prematuro o el primer hijo.
El calostro, que se secreta en pequeñas cantidades durante los primeros días, es un líquido espeso y amarillento especialmente rico en anticuerpos, factores inmunitarios y proteínas. Cubre perfectamente las necesidades del recién nacido antes de la subida de la leche. La leche madura que le sigue es más blanca, más fluida, se produce en cantidades cada vez mayores y se adapta perfectamente a las necesidades cambiantes del bebé. Desde el punto de vista hormonal, la disminución de la progesterona y el aumento de la secreción de prolactina desencadenan y mantienen la lactancia. Existen recursos complementarios sobrela lactancia y el bebé en general.
Hay varios signos que acompañan a la llegada de la subida de leche:
La intensidad de estos síntomas varía considerablemente de una mujer a otra. Si se presenta fiebre superior a 38,5 °C, un pecho enrojecido, caliente y muy doloroso, escalofríos o fatiga intensa, se debe acudir al médico sin demora: estos síntomas pueden indicar una mastitis que requiere atención médica.
La congestión fisiológica de los primeros días resulta molesta, pero es pasajera. Hay varias medidas que la alivian de forma eficaz:
La congestión mamaria no tratada puede derivar en una mastitis (inflamación, fiebre, dolor intenso en un pecho) que requiera atención médica inmediata. Para las grietas en general, existen recursos específicos.
Hay varios factores que favorecen una buena producción de leche:
Para estimular la lactancia en general, existen recursos específicos. Una consulta con una comadrona o una asesora en lactancia IBCLC sigue siendo muy útil en caso de dudas persistentes sobre la producción de leche.
No hay ningún alimento estrictamente imprescindible para una buena lactancia. Basta con una alimentación variada y equilibrada. Algunos aportes especialmente recomendables:
Hay que limitar o evitar ciertos alimentos: alcohol (lo ideal es evitarlo por completo; si no, tomarlo lejos de las tomas), exceso de cafeína (límite de 200 mg al día), pescados con alto contenido en mercurio (peoscado espada, tiburón, marlín) y productos ultraprocesados. Se sigue recomendando la vitamina D para la madre y el bebé bajo prescripción médica. Para el cansancio en general, existen recursos específicos.
El sacaleches puede resultar útil en varias situaciones: para mantener o estimular la lactancia, aliviar la congestión mamaria, extraer leche de cara a la reincorporación al trabajo o una ausencia, alimentar a un bebé prematuro u hospitalizado, o alimentar a un bebé que no se agarra bien al pecho. Existen dos tipos principales:
La leche extraída se conserva 4 horas a temperatura ambiente, 4 días en el frigorífico a una temperatura máxima de 4 °C y 6 meses en el congelador a -18 °C. La descongelación se realiza en la nevera o al baño maría tibio, nunca en el microondas. La leche descongelada se conserva 24 horas en la nevera y no se vuelve a congelar. Para la leche infantil y los cólicos de los lactantes en general, existen recursos específicos.
Hay varios signos que pueden indicar una lactancia insuficiente: aumento de peso insuficiente del bebé (que debe compararse con las curvas de crecimiento), menos de 5 o 6 pañales mojados al día a partir del quinto día, heces escasas, bebé constantemente hambriento tras las tomas, somnolencia excesiva, signos de deshidratación. Todos estos signos justifican una consulta rápida con el pediatra, el médico de cabecera, la comadrona o una asesora en lactancia.
La mayoría de las situaciones que preocupan a la madre se deben, en realidad, a una lactancia suficiente pero a una percepción errónea. Existen varias medidas concretas que favorecen la producción: aumentar la frecuencia de las tomas (cada 1 o 2 horas durante el día si es necesario), comprobar la posición y la sujeción del pecho, practicar el contacto piel con piel prolongado, utilizar un sacaleches después de las tomas si es necesario, tratar cualquier dolor o grieta que inhiba la lactancia, y considerar el uso de plantas galactógenas siguiendo el consejo farmacéutico. Su farmacéutico titular sigue siendo un interlocutor valioso para acompañarle durante este periodo, como complemento al seguimiento médico y al apoyo de una consultora en lactancia IBCLC.