La lactancia es un proceso fisiológico regulado por la ley de la oferta y la demanda: cuanto más se estimula el pecho, más se adapta la producción de leche a las necesidades del bebé. Aunque la mayoría de las madres producen de forma natural suficiente leche, hay situaciones en las que es necesario apoyar activamente la producción: reanudación de la lactancia tras una hospitalización, lactancia de un bebé prematuro, separación temporal, retraso en la subida de la leche o sensación subjetiva de producción insuficiente.
Existen varios factores que permiten favorecer eficazmente la lactancia: la frecuencia de las tomas, la calidad del agarre al pecho, la hidratación, la alimentación, el descanso, la gestión del estrés, el contacto piel con piel y, siguiendo el consejo de un farmacéutico, el uso de determinadas plantas galactógenas. Un enfoque global, en lugar de centrarse en un único elemento, ofrece los mejores resultados. Para la subida de la leche yla lactancia en general, existen recursos complementarios.
Hay varias medidas concretas que favorecen la producción de leche:
El apoyo de una comadrona o una asesora en lactancia IBCLC puede marcar la diferencia desde los primeros días, sobre todo en caso de dolor, grietas o dificultades para que el bebé se agarre al pecho. Para las grietas en general, existen recursos específicos.
Ningún alimento estimula milagrosamente la lactancia, pero una alimentación equilibrada que aporte unas 500 kcal adicionales al día favorece la producción de leche y la energía materna:
A limitar o evitar: alcohol (idealmente, evitarlo por completo), exceso de cafeína (límite de 200 mg al día), pescados con alto contenido en mercurio (pez espada, tiburón, marlín), productos ultraprocesados. Se sigue recomendando la vitamina D para la madre y el bebé bajo prescripción médica.
Existen varias plantas que se utilizan tradicionalmente para favorecer la lactancia:
Estas plantas no sustituyen a las medidas básicas (frecuencia de las tomas, correcta sujeción del pecho, hidratación). Su uso prolongado debe ser objeto de un asesoramiento farmacéutico previo, especialmente en caso de tratamiento farmacológico concomitante, antecedentes personales (dependencia hormonal, problemas hepáticos) o si el bebé presenta trastornos digestivos tras su introducción. Ninguna planta es totalmente inocua; algunas pasan a la leche y pueden afectar al lactante.
Sí, el sacaleches es una herramienta muy eficaz para estimular la lactancia, sobre todo como complemento de las tomas al pecho. Los sacaleches eléctricos de doble bombeo, que estimulan simultáneamente ambos pechos, son los más eficaces: imitan mejor el ritmo fisiológico de una toma y aumentan significativamente la producción de prolactina.
Existen varios protocolos de uso: utilizar el sacaleches tras cada toma durante 10 a 15 minutos para estimular la producción; sesiones específicas de 6 a 8 veces al día en caso de relactación o si el bebé no se alimenta directamente del pecho; y una sesión nocturna de extracción para aprovechar el pico de prolactina. Es posible alquilar un sacaleches eléctrico profesional en la farmacia con receta médica y, en la mayoría de los casos, el gasto lo cubre la Seguridad Social. Existen recursos específicos sobre la leche infantil y el cuidado del lactante en general.
El descanso y la gestión del estrés desempeñan un papel que a menudo se subestima en la producción de leche. La falta de sueño crónica eleva los niveles de cortisol, lo que puede alterar el reflejo de eyección de la leche y reducir la producción. Por el contrario, la oxitocina, hormona clave para la eyección, se libera en estados de relajación, bienestar y contacto con el bebé.
Existen varias estrategias prácticas para preservar la energía materna: descansar al mismo tiempo que el bebé siempre que sea posible, aceptar la ayuda del entorno para las tareas domésticas y las comidas, delegar lo que se pueda, limitar las visitas durante las primeras semanas y simplificar las expectativas. La coherencia cardíaca (3 veces 5 minutos al día, 6 respiraciones por minuto), la meditación, el yoga suave posparto, la sofrología o los ejercicios de respiración profunda favorecen la relajación y, de forma indirecta, la lactancia. Para el cansancio en general, existen recursos específicos.
Hay varias situaciones que justifican un acompañamiento profesional sin demora:
Hay varios profesionales que pueden ayudar a la madre: comadrona privada (consultas subvencionadas durante el posparto), asesora en lactancia IBCLC (especialista), pediatra o médico de cabecera, asociaciones de apoyo a la lactancia (La Leche League, Solidarilait). Antes de tomar cualquier medicamento o suplemento, es imprescindible consultar con un farmacéutico o un médico: algunas sustancias pasan a la leche y pueden afectar al lactante. Para los cólicos de los lactantes en general, existen recursos específicos. Su farmacéutico titular sigue siendo un interlocutor valioso para acompañarle en este periodo, como complemento al seguimiento médico y al acompañamiento especializado.