Un espasmo es una contracción muscular repentina, involuntaria y a menudo dolorosa, que puede afectar a un músculo aislado o a un grupo muscular. Se distingue del calambre por su duración: el espasmo suele ser más breve y puede repetirse a ráfagas (parpadeo involuntario, contracciones en oleadas en la espalda), mientras que el calambre es una contracción sostenida que dura desde varios segundos hasta unos minutos y que suele ser muy dolorosa. Los espasmos pueden afectar a numerosas zonas del cuerpo:
Los espasmos suelen ser el resultado de un desequilibrio transitorio de la excitabilidad neuromuscular. Las causas más frecuentes incluyen:
En casos excepcionales, los espasmos frecuentes e inexplicables pueden indicar una causa neurológica subyacente (esclerosis múltiple, distonía, ciertas formas de epilepsia) o una enfermedad metabólica. Es imprescindible acudir al médico si los espasmos van acompañados de debilidad muscular, trastornos sensoriales o de coordinación, o si persisten a pesar de las medidas correctivas habituales.
El bisglicinato de magnesio (300 mg/día) es el principio activo de referencia para la prevención de los espasmos: su elevada biodisponibilidad y su buena tolerancia digestiva lo convierten en la forma preferida frente al sulfato o al óxido de magnesio, que a menudo tienen efectos laxantes a dosis eficaces. El potasio desempeña un papel complementario en el equilibrio electrolítico necesario para la contracción y relajación muscular normales; una carencia, frecuente en caso de sudoración excesiva o de ciertos tratamientos diuréticos, favorece directamente los espasmos. Los electrolitos combinados (sodio, potasio y magnesio) resultan especialmente útiles tras un esfuerzo físico intenso o en climas cálidos.
En la práctica, hay varias medidas sencillas que reducen la frecuencia de los espasmos:
El aceite esencial de lavanda (linalol), aplicado diluido en las zonas de tensión, puede complementar el tratamiento en caso de espasmos relacionados con el estrés y la tensión nerviosa. En caso de dolores musculares persistentes, se recomienda acudir al médico para descartar una causa subyacente más específica.