El equilibrio mental se refiere a la capacidad de gestionar eficazmente las emociones, mantener un pensamiento claro y flexible, y afrontar los retos del día a día sin sentirse abrumado. A nivel fisiológico, se basa en el equilibrio de varios sistemas neuroquímicos: la serotonina (regulación del estado de ánimo, el sueño y el apetito), la dopamina (motivación, recompensa y concentración), el GABA (inhibición, calma) y la noradrenalina (vigilancia y respuesta al estrés). Estos equilibrios se ven directamente influidos por la alimentación, la microbiota intestinal —el eje intestino-cerebro produce el 95 % de la serotonina del organismo— y los micronutrientes que actúan como cofactores en la síntesis de estos neurotransmisores. La relajación y la meditación regulares constituyen la base práctica de este equilibrio.
El desequilibrio mental puede manifestarse de forma progresiva, a menudo sin una señal de alarma concreta. Los signos a los que hay que prestar atención incluyen:
Estos síntomas, cuando persisten más de dos semanas o se agravan, justifican una consulta médica para descartar una depresión, un trastorno de ansiedad caracterizado o una patología orgánica subyacente (distiroidismo, deficiencia de vitamina B12, anemia). Estos enfoques complementarios no sustituyen al seguimiento médico o psicológico en caso de un trastorno mental diagnosticado.
El magnesio (bisglicinato — 300 mg/día) es la primera carencia que hay que corregir en situaciones de estrés mental crónico: como cofactor de la síntesis del GABA y de la serotonina, reduce la hiperexcitabilidad neuronal y mejora la resiliencia emocional. Los omega-3 EPA-DHA (de 1 a 3 g al día — alegación de la EFSA) favorecen la fluidez de las membranas sinápticas y la regulación de la inflamación cerebral —datos clínicos positivos en la depresión leve a moderada—. La vitamina B12 y el complejo de vitaminas B son indispensables para la metilación cerebral y la síntesis de neurotransmisores —déficit frecuente en vegetarianos y personas mayores—. La griffonia (5-HTP —precursor de la serotonina—) favorece el estado de ánimo y reduce las rumiaciones —contraindicación absoluta con los ISRS, IRSN, tramadol y hipérico—. La rodiola (adaptógeno — rosavinas y salidrosida) mejora la resistencia al estrés mental, la motivación y la claridad cognitiva — se debe tomar por la mañana; contraindicada en trastornos bipolares. El ginkgo biloba (EGb 761 — uso bien establecido según la EMA) mejora la microcirculación cerebral y la memoria de trabajo — contraindicado con anticoagulantes. La bacopa (Bacopa monnieri — bacosidas estandarizadas) es un nootrópico indicado para favorecer la memoria y el aprendizaje a largo plazo — acción progresiva en un plazo de 4 a 8 semanas.