El coco (Cocos nucifera) es el fruto del cocotero, cuyos derivados —pulpa, agua, aceite y fibras— se utilizan en complementos alimenticios, cosmética y fitoterapia por sus distintas propiedades. Su riqueza en triglicéridos de cadena media (TCM) constituye su principal característica nutricional: a diferencia de los ácidos grasos de cadena larga, los TCM se absorben directamente por la vena porta y se metabolizan en energía en el hígado sin pasar por el sistema linfático. El ácido láurico (C12), que representa aproximadamente el 50 % de los ácidos grasos del aceite de coco, es conocido por sus propiedades antimicrobianas demostradas in vitro contra varias bacterias y virus envueltos.
Como complemento alimenticio, los aceites de TCM concentrados derivados del coco se utilizan para:
Nota: el elevado contenido en ácidos grasos saturados del aceite de coco sigue siendo un motivo de precaución; la ANSES y la EFSA recomiendan no utilizarlo como única fuente de grasa en detrimento de los aceites insaturados.
El aceite de coco, en cosmética, es sólido a temperatura ambiente (punto de fusión a 24 °C) y rico en ácidos láurico, mirístico y caprílico. Sus propiedades cosméticas son múltiples:
Su elevado índice de comedogenicidad (4/5) desaconseja su uso en el rostro para pieles con tendencia acneica o mixtas.
El aceite de coco es uno de los pocos aceites vegetales que penetra realmente en el interior de la fibra capilar, gracias a su bajo peso molecular y a su compatibilidad con la queratina. Algunos estudios (Rele y Mohile, 2003) demuestran que reduce significativamente la pérdida de proteínas durante el lavado y el peinado en el cabello seco y dañado. En la práctica: aplicar un baño de aceite 30 minutos antes del champú en el caso de cabello muy seco o quebradizo, o aplicar una pequeña cantidad en las puntas como toque final. Las personas con cabello fino o con el cuero cabelludo graso deben evitar aplicarlo en las raíces.
El agua de coco fresca es rica en electrolitos —potasio (250 mg/100 ml), magnesio y sodio— y tiene un perfil moderado de azúcares (4-5 g/100 ml). A menudo se presenta como una alternativa natural a las bebidas isotónicas deportivas, pero su concentración de sodio sigue siendo inferior a la de las soluciones de rehidratación oral (SRO) recomendadas en caso de pérdidas importantes. Como complemento alimenticio, los polvos o extractos liofilizados concentran estos electrolitos en un formato práctico. Una buena hidratación también favorece la regularidad del tránsito intestinal, que a menudo se ve alterado en caso de deshidratación crónica.
Los derivados del coco presentan algunas contraindicaciones que conviene conocer: