El cerumen, conocido comúnmente como «cera del oído», es una sustancia natural producida por las glándulas del conducto auditivo externo. Esta mezcla de secreciones lipídicas y células epiteliales constituye una barrera protectora indispensable para la salud del oído, aunque un exceso puede llegar a ser motivo de molestias.
El cerumen cumple varias funciones protectoras esenciales en el conducto auditivo.
Por lo tanto, su presencia es normal y útil: intentar eliminarlo por completo altera este mecanismo protector natural.
En cantidades normales, el cerumen es beneficioso. En exceso, puede formar un tapón que reduce la calidad dela audición y provoca sensación de oclusión, tinnitus o dolor. Una acumulación no tratada también puede favorecer la aparición de una otitis. Una higiene auricular adecuada previene estas complicaciones sin alterar el equilibrio natural.
La regla fundamental: nunca introducir ningún objeto en el conducto auditivo.
Para obtener una guía completa, consulta nuestros consejos sobrehigiene auricular.
El color y la textura varían de forma natural de una persona a otra, sin que ello implique ninguna patología.
Sí: el conducto auditivo del niño es más estrecho, lo que favorece la formación de tapones. Los niños pequeños suelen expresar menos las molestias, lo que puede retrasar el diagnóstico. Es importante vigilar regularmentela higiene de los oídos de los bebés y los niños y consultar al pediatra en caso de sospecha.
Acude al médico o al otorrinolaringólogo si notas:
El profesional sanitario puede realizar una irrigación o una aspiración de forma segura. Contenido validado por Arnaud, doctor en Farmacia.