La caléndula (Calendula officinalis), también conocida como caléndula medicinal, es una planta con flores de color naranja intenso perteneciente a la familia de las asteráceas, utilizada desde hace siglos en fitoterapia y en cosmética. Son sus flores (Calendulae flos) las que se emplean, ricas en flavonoides (quercetina, isorhamnetina), carotenoides (licopeno, betacaroteno) y saponinas triterpénicas. Estos compuestos explican su reputación como principio activo calmante y reparador, uno de los más utilizados en los cuidados para pieles sensibles y frágiles. La caléndula se utiliza principalmente de forma externa (cremas, bálsamos, macerados oleosos) y, de forma más puntual, en infusión para el bienestar bucal.
La EMA (Agencia Europea de Medicamentos) reconoce la caléndula en uso tradicional para varias indicaciones. En uso externo: tratamiento sintomático de inflamaciones leves de la piel (quemaduras solares leves) y apoyo a la cicatrización de pequeñas heridas superficiales. En uso local en la cavidad bucal: tratamiento de inflamaciones leves de la mucosa de la boca y la garganta. Este reconocimiento se basa en un uso tradicional prolongado. En el caso de heridas profundas, extensas o que presenten signos de infección, sigue siendo imprescindible consultar a un médico.
La caléndula es un principio activo de referencia para el bienestar de las pieles irritadas y reactivas:
Sus compuestos contribuyen al bienestar y al mantenimiento de la barrera cutánea de las pieles debilitadas, con una excelente tolerancia.
Para favorecer la reparación de heridas superficiales y quemaduras leves, la caléndula se utiliza tras limpiar la zona con un antiséptico suave. Aplicar una pomada o un bálsamo a base de caléndula de 2 a 3 veces al día sobre la piel limpia, hasta que se observe una mejoría. Su acción favorece el bienestar y la cicatrización epidérmica, al tiempo que mantiene un entorno propicio para la reparación cutánea. El macerado oleoso es adecuado para zonas secas y fragilizadas. En caso de heridas profundas, quemaduras extensas, signos de infección (enrojecimiento extenso, calor, pus) o dolor persistente, es imprescindible consultar a un médico. No aplicar sobre una herida sucia que no se haya limpiado.
Gracias a su excelente tolerancia, la caléndula se utiliza tradicionalmente en el cuidado del pañal del bebé y de la piel seca del lactante. Se encuentra en numerosos linimentos, cremas para el cambio de pañales y bálsamos para bebés, donde contribuye al bienestar de las pieles frágiles propensas a las irritaciones. Su suavidad la convierte en una elección frecuente de los laboratorios dermocosméticos para las fórmulas destinadas a pieles delicadas. Para el cuidado de los lactantes, es recomendable optar por productos formulados específicamente para este fin, sin perfumes ni alérgenos añadidos. Se recomienda realizar una prueba en una zona pequeña incluso con los productos específicos. En caso de dermatitis del pañal persistente, supurante o extensa, consulta a un profesional sanitario.
Para el bienestar de la cavidad bucal y la garganta, la caléndula se utiliza en infusión de flores secas, como enjuague bucal o para hacer gárgaras. Prepara una infusión con una cucharadita de flores secas por cada 250 ml de agua hirviendo a fuego lento, déjala reposar 10 minutos, cuélala y deja que se enfríe antes de usarla como gárgaras. Esta preparación puede ayudar a aliviar las irritaciones de la garganta y las mucosas bucales en caso de inflamación leve. La infusión también se puede beber por sus propiedades suavizantes tradicionales. Este uso no sustituye al consejo médico en caso de dolor de garganta persistente, fiebre o dificultad para tragar. Respeta las dosis recomendadas.
La caléndula suele tolerarse muy bien, pero es necesario tomar algunas precauciones. Las personas alérgicas a las plantas de la familia de las Asteráceas (margarita, manzanilla, árnica, diente de león, ambrosía) deben actuar con precaución debido al riesgo de alergia cruzada, frecuente en esta familia botánica. Se recomienda realizar una prueba en el pliegue del codo durante 48 horas antes de cualquier primer uso. Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia pueden utilizar la caléndula de forma externa en zonas pequeñas, pero deben consultar a un profesional sanitario para un uso interno (infusión) prolongado. No aplicar sobre una herida sucia o infectada sin limpiarla previamente. En caso de patología dermatológica subyacente o de síntomas persistentes, consultar a un profesional sanitario. Evitar el contacto con los ojos. Conservar los productos protegidos de la luz y del calor.
Hay varios criterios que indican que un producto es fiable. En el caso de las flores secas y las infusiones, la etiqueta Bio AB o Ecocert garantiza la ausencia de residuos de pesticidas, algo importante en una planta cuyas flores se consumen o se aplican sobre la piel. El color naranja vivo de las flores secas atestigua su frescura (un tono apagado indica oxidación). En el caso del macerado oleoso, comprueba que se indique el aceite base (oliva, girasol, almendra dulce) y que se haya utilizado el proceso de maceración en frío. En el caso de las cremas y bálsamos, comprueba la posición de la caléndula en la lista INCI y da preferencia a las fórmulas sin perfume para las pieles sensibles. Deben especificarseel origen y el método de cultivo. Un envase adecuado (frasco opaco para los aceites, tubo hermético para los bálsamos) preserva la estabilidad de los principios activos.