¿Cuáles son las necesidades específicas de las personas mayores en materia de parafarmacia?
El envejecimiento conlleva cambios fisiológicos progresivos que generan unas necesidades de cuidados muy distintas a las del resto de la población. La piel de las personas mayores se vuelve más fina, más seca y más frágil; el sistema inmunitario pierde eficacia; la densidad ósea disminuye; las articulaciones se desgastan; y las funciones cognitivas pueden deteriorarse. A estos cambios se suma a menudo la polimedicación, lo que requiere una mayor vigilancia respecto a las interacciones con los complementos alimenticios y las plantas medicinales. La parafarmacia responde a estas necesidades con gamas específicas: complementos para las articulaciones, apoyo cognitivo, cuidados cutáneos adaptados, principios activos cardiovasculares e inmunoestimulantes naturales, como complemento de un seguimiento médico regular.
¿Qué complementos son los más adecuados para las articulaciones de las personas mayores?
Los dolores articulares relacionados con la artrosis afectan a más de 10 millones de franceses y son especialmente frecuentes a partir de los 60 años. Los complementos alimenticios para las articulaciones mejor documentados combinan:
- El sulfato de condroitina y la glucosamina: precursores del cartílago, cuyos efectos sobre el dolor y la función articular, aunque modestos, son significativos, según demuestran varios metaanálisis (OARSI).
- El colágeno hidrolizado de tipo II: contribuye al mantenimiento de la matriz cartilaginosa.
- La cúrcuma (curcuminoides): efecto calmante sobre los tejidos articulares inflamados, con una absorción optimizada gracias a la piperina.
- Los omega-3 EPA/DHA: reducen la producción de mediadores proinflamatorios implicados en la degradación del cartílago.
¿Cómo cuidar la memoria y la concentración a partir de los 60 años?
El deterioro cognitivo relacionado con la edad afecta a la velocidad de procesamiento de la información, la memoria a corto plazo y la concentración. Varios principios activos fitoterapéuticos cuentan con un nivel de evidencia razonable:
- El ginkgo biloba: mejora la microcirculación cerebral y la transmisión sináptica. El EGb 761, un extracto estandarizado, es el más estudiado.
- La bacopa monnieri: planta ayurvédica cuyos estudios clínicos demuestran una mejora de la memoria declarativa y de la velocidad de aprendizaje.
- Entre los principios activos para la concentración también se incluyen las vitaminas del grupo B (B6, B9, B12), que intervienen en la síntesis de neurotransmisores y en la reducción de la homocisteína, un marcador de riesgo cardiovascular y cognitivo.
¿Qué principios activos naturales favorecen la salud cardiovascular de las personas mayores?
A partir de los 60 años, los riesgos cardiovasculares aumentan debido al efecto combinado de la hipertensión, la dislipidemia y la alteración de la elasticidad vascular. La circulación sanguínea puede reforzarse con principios activos vegetales bien tolerados:
- Los omega-3 EPA/DHA: reducen los triglicéridos y ejercen un efecto antiagregante plaquetario (autorización de la EFSA de 3 g al día).
- La vid roja y el castaño de Indias: tonifican la pared venosa y reducen la retención de líquidos y la sensación de piernas pesadas.
- El ajo (alicina) y el espino blanco: se ha documentado su efecto regulador leve de la presión arterial.
Cualquier incorporación de un complemento alimenticio en el marco de un tratamiento anticoagulante o antihipertensivo debe ser validada por el médico responsable del paciente.
¿Cómo reforzar las defensas inmunitarias de las personas mayores?
El sistema inmunitario envejece junto con el organismo (inmunosenescencia), lo que reduce la eficacia de las respuestas ante las infecciones y las vacunas. Para reforzar la inmunidad natural, la EFSA reconoce varios micronutrientes:
- Vitamina D (de la que carece más del 80 % de las personas mayores en invierno): modula la respuesta inmunitaria innata y adaptativa.
- Zinc: contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
- Vitamina C: apoya las funciones inmunitarias durante el esfuerzo físico intenso.
- Probióticos: la microbiota intestinal condiciona el 70 % de las células inmunitarias y su equilibrio es decisivo en las personas mayores.
¿Qué cuidados cutáneos son adecuados para la piel de las personas mayores?
La piel envejece progresivamente: adelgazamiento de la epidermis, disminución de las glándulas sebáceas, pérdida de ácido hialurónico y de colágeno. Prioridades en el cuidado:
- Emolientes ricos (manteca de karité, aceite de argán, ceramidas) aplicados a diario en el cuerpo para combatir la xerosis senil.
- Cremas faciales con ácido hialurónico y péptidos tensores para rellenar las arrugas y restaurar la densidad.
- Protección solar sistemática de SPF 30 a SPF 50: la piel madura es más fotosensible y las queratosis actínicas son más frecuentes a partir de los 60 años.
- Cuidados específicos para los pies (talones agrietados, uñas engrosadas) para prevenir las complicaciones podológicas frecuentes.