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Proteger la retina de forma natural: luteína, arándano, DHA y zinc

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La retina: ¿para qué sirve y por qué es tan frágil?

La retina, una fina membrana de 0,5 mm que recubre el fondo del ojo, convierte los fotones de luz en impulsos nerviosos que se transmiten al cerebro a través del nervio óptico. Contiene dos tipos de fotorreceptores: los conos (agudeza visual y colores, concentrados en la mácula) y los bastones (visión periférica y nocturna). Su fragilidad se debe a su excepcional demanda metabólica —la retina es el tejido con mayor consumo de oxígeno del cuerpo humano— y a su absoluta dependencia de los vasos coroideos subyacentes. Cualquier factor que altere esta microcirculación (diabetes, hipertensión, tabaquismo) debilita directamente a los fotorreceptores.

Luteína y zeaxantina: ¿cómo protegen la mácula?

La luteína y la zeaxantina son los dos únicos carotenoides que se acumulan de forma selectiva en la mácula, donde su concentración forma el pigmento macular (MPOD). Este pigmento filtra físicamente la luz azul de alta energía antes de que llegue a los fotorreceptores y neutraliza los radicales libres fotoinducidos. El estudio AREDS2 (4 203 pacientes, 5 años) confirma que una suplementación diaria de 10 mg de luteína y 2 mg de zeaxantina reduce el riesgo de progresión hacia una DMAE avanzada en un 25 %. Los complementos oculares de esta gama (Retinium, Visioline, Opticomplexe) se basan en esta fórmula clínicamente validada.

¿Protege el arándano tanto la retina como la visión nocturna?

Las antocianinas del arándano (Vaccinium myrtillus, extracto estandarizado al 36 % de antocianosidos) aceleran la regeneración de la rodopsina en los bastones, lo que mejora la visión crepuscular según varios estudios clínicos (de 160 a 320 mg/día). Su acción antioxidante reduce la acumulación de lipofuscina en el epitelio pigmentario retiniano, un mecanismo clave para la prevención de la DMAE. Su propiedad anti-VEGF in vitro también inhibe la neovascularización coroidea patológica.

¿Son realmente indispensables los omega-3 DHA para la retina?

El DHA constituye el 60 % de los ácidos grasos totales de las membranas de los fotorreceptores retinianos; ningún otro tejido presenta una concentración tan elevada. Su presencia condiciona la fluidez de la membrana, indispensable para la transducción de la señal luminosa. Los estudios epidemiológicos asocian un elevado aporte de omega-3 DHA con una reducción del riesgo de DMAE avanzada y de retinopatía diabética. La suplementación recomendada para la salud de la retina es de 500 mg a 1 g/día de DHA, en forma de triglicérido para una mayor biodisponibilidad.

Zinc y taurina: los micronutrientes olvidados de la salud retiniana

El zinc es cofactor de la retinol deshidrogenasa (enzima que convierte la vitamina A en retinal activo en los fotorreceptores) y de la superóxido dismutasa retiniana. Su carencia altera la visión nocturna y acelera el envejecimiento macular. El estudio AREDS confirmó su eficacia (25 mg/día en la fórmula AREDS2 revisada). La taurina, el aminoácido libre más abundante en la retina, protege a los fotorreceptores del estrés osmótico y oxidativo. Su carencia en animales produce una degeneración retiniana irreversible; en humanos, una suplementación de 500 mg/día se asocia a una mejora del confort visual en las retinopatías leves.

¿Cuándo hay que acudir urgentemente al oftalmólogo por un problema de retina?

La nutrición y los suplementos forman parte de un enfoque preventivo; no sustituyen al seguimiento médico. Hay ciertos síntomas que requieren una consulta oftalmológica en las 24 horas siguientes: aparición repentina de numerosas moscas volantes o filamentos, destellos luminosos repetidos, una cortina que obstruye parte del campo visual o una disminución brusca de la agudeza visual. Estos síntomas pueden indicar un desprendimiento de retina, una urgencia quirúrgica cuyo pronóstico visual depende de la rapidez con la que se trate. Para un chequeo preventivo o un asesoramiento nutricional ocular, las secciones «Buena visión» y «La mirada» de nuestro catálogo ofrecen recursos complementarios.