El prurito (o picor) es una sensación desagradable provocada por la estimulación de las fibras nerviosas C de la epidermis por parte de mediadores químicos, principalmente la histamina, la sustancia P y las citoquinas proinflamatorias (IL-4, IL-13). Las principales causas cutáneas son la dermatitis atópica (prurito crónico nocturno), la urticaria, la psoriasis, las micosis y las infestaciones parasitarias. Entre las causas sistémicas se incluyen la insuficiencia renal crónica (prurito urémico), las colestasis hepáticas, los linfomas y determinados medicamentos (opioides, aspirina).La alergia de contacto o mediada por IgE es la causa más frecuente de prurito agudo sin lesiones cutáneas visibles; una evaluación alergológica puede resultar útil en caso de prurito recurrente inexplicable.
La homeopatía ofrece remedios específicos según el tipo de prurito:
El zinc, en forma de complementos alimenticios, es además un cofactor en la síntesis de prostaglandinas antiinflamatorias, útil para las pieles con tendencia al prurito crónico.
El mentol es el principio activo tópico más eficaz contra el picor: activa los receptores TRPM8 (receptores del frío) de las fibras nerviosas cutáneas, produciendo una sensación de frescor que inhibe de forma competitiva la transmisión de la señal del picor (control de la puerta). Aplicado diluido al 1-3 % en un aceite vegetal, calma el picor casi de inmediato durante 30 a 60 minutos. La manzanilla (Matricaria recutita, azuleno + bisabolol) es el aceite esencial con mayor acción antiinflamatoria cutánea: su azuleno ejerce una acción antihistamínica y antiedematosa local, especialmente indicada para el prurito alérgico y atópico.
La crema Sedermyl al 0,75 % (35 g, dimeticona + alantoína) forma una película protectora sobre la piel que reduce mecánicamente los estímulos externos que desencadenan el prurito, mientras que la alantoína calma la epidermis irritada por el rascado. El dexpantenol (provitamina B5) repara la barrera cutánea debilitada por el rascado repetido y reduce la inflamación local. Estos tratamientos tópicos deben aplicarse desde los primeros síntomas de picor, antes de que se instale el ciclo «rascado-inflamación-rascado» que agrava y cronifica el prurito.
El prurito generalizado se alivia con baños de avena coloidal (de 2 a 3 cucharadas soperas de harina de avena micronizada en agua tibia ≤ 35 °C) — sus avenantramidas ejercen una ligera acción antihistamínica en todo el tegumento. El agua tibia es imprescindible: los baños calientes dilatan los capilares y liberan más histamina, lo que agrava sistemáticamente el prurito. Las compresas frías empapadas en una decocción de lavanda o manzanilla calman rápidamente un prurito localizado intenso mediante la vasoconstricción local. Coffea Cruda (homeopatía Boiron) está indicado para los pruritos nocturnos acompañados de insomnio y agitación mental.