La nicotina es un alcaloide natural presente en las hojas de la Nicotiana tabacum, la planta del tabaco. Es una sustancia psicoactiva que actúa directamente sobre el sistema nervioso central al unirse a los receptores nicotínicos del cerebro, lo que desencadena una cascada de efectos fisiológicos rápidos. Su forma de consumo va mucho más allá del cigarrillo: pipa, puro, tabaco de mascar, pero también en forma controlada en los sustitutos de nicotina (parches, chicles, aerosoles) destinados a dejar de fumar. Aunque la nicotina no es en sí misma cancerígena, es altamente adictiva y constituye el principal factor de la dependencia del tabaco.
Los efectos inmediatos incluyen una estimulación del sistema nervioso (estado de alerta, mayor concentración, reducción temporal de la fatiga), una liberación de dopamina que produce una sensación de placer —mecanismo central de la adicción—, un aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, y una reducción del apetito. A largo plazo, la exposición repetida provoca una tolerancia creciente (que requiere dosis más elevadas para obtener el mismo efecto), repercusiones cardiovasculares (hipertensión, mayor riesgo de ictus), un deterioro respiratorio en caso de exposición continua al humo, y alteraciones de las funciones cognitivas y emocionales, especialmente preocupantes en los adolescentes, cuyo cerebro aún se encuentra en desarrollo.
Hay que hacer una distinción fundamental: no son los vapores ni el humo de la nicotina pura los que causan los cánceres y las enfermedades relacionadas con el tabaquismo, sino los productos de la combustión del tabaco: alquitranes, monóxido de carbono, metales pesados y nitrosaminas. Es precisamente esta distinción la que fundamenta la utilidad de los sustitutos de nicotina: suministran nicotina sin exponer a las sustancias tóxicas de la combustión, lo que reduce considerablemente los riesgos para la salud al tiempo que se controla la dependencia física.
Los sustitutos de nicotina se presentan en varias formas adaptadas a diferentes necesidades:
También existen trazas ínfimas de nicotina natural en algunas plantas de la familia de las solanáceas —tomates, berenjenas, patatas, pimientos—, pero en cantidades insignificantes, sin efectos apreciables en el organismo.
El uso de la nicotina, incluso en forma de sustitutos, debe estar supervisado en varias situaciones:
En cuanto al aumento de peso que suele asociarse al abandono del tabaco: la nicotina reduce el apetito y aumenta ligeramente el metabolismo, lo que explica en parte este aumento de peso en algunos exfumadores; sin embargo, no es algo sistemático, y una alimentación equilibrada combinada con actividad física regular permite limitarlo de forma eficaz. Para adquirir sustitutos de nicotina de calidad, es recomendable acudir a farmacias y parafarmacias, que ofrecen asesoramiento profesional y un seguimiento personalizado, y comprobar que los productos elegidos cumplan con las normas europeas.