Las micosis cutáneas son infecciones fúngicas causadas por tres grandes familias de hongos patógenos:
Los antifúngicos azólicos (miconazol, econazol, ketoconazol) tienen un amplio espectro de acción (dermatofitos + Candida + Malassezia) y constituyen el tratamiento de primera línea. El propóleo (resina de abeja rica en flavonoides) ejerce una acción antifúngica documentada contra la Candida albicans y ciertos dermatofitos, como complemento de los antifúngicos convencionales.
La crema antifúngica (econazol al 1 %, miconazol al 2 %, ketoconazol al 2 %) es la forma estándar para las micosis del cuerpo, la cara y los pliegues; debe aplicarse de 1 a 2 veces al día sobre la zona afectada y un centímetro más allá de las lesiones visibles, durante un mínimo de 2 a 4 semanas. El polvo antimicótico (miconazol al 2 %) está especialmente indicado para los pies (pie de atleta, micosis interdigital) y los pliegues inguinales; además, seca simultáneamente el entorno local, lo que dificulta el desarrollo fúngico. También se utiliza de forma preventiva en calcetines y zapatos.El árbol del té (terpinen-4-ol al 30-45 %) es el aceite esencial cuya eficacia contra el pie de atleta está mejor documentada clínicamente: se diluye al 25-50 % en un aceite vegetal y se aplica localmente dos veces al día.
Varios aceites esenciales presentan una actividad antifúngica documentada in vitro y en estudios preliminares. La palmarosa (Cymbopogon martinii, geraniol 75-95 %) es el aceite esencial antifúngico más versátil para las micosis cutáneas: el geraniol altera la membrana celular de los hongos contra Candida albicans, Trichophyton rubrum y Malassezia. El aceite esencial de madera de hô (CT linalol 80-90 %) ejerce una acción antifúngica comparable. Estos aceites esenciales deben diluirse siempre al 2-5 % en un aceite vegetal (aceite de coco, aceite de jojoba) antes de su aplicación cutánea y no sustituyen a un antifúngico farmacológico en caso de micosis extensa o recurrente.
El tomillo tujanol (Thymus vulgaris CT tujanol, tujanol-4 40-60 %) es un quimiotipo suave y bien tolerado sobre la piel desnuda cuando se diluye al 2-3 %, a diferencia del tomillo timol (dermocáustico). Su tujanol-4 ejerce una acción antifúngica de amplio espectro, inmunoestimulante y antiviral. La lavanda verdadera (linalol + acetato de linalilo) se combina con frecuencia con el tomillo con tujanol en preparaciones de aromaterapia antimicóticas: refuerza la actividad antifúngica, alivia el picor y mejora la tolerancia cutánea de la fórmula. Estos preparados se aplican de 2 a 3 veces al día, diluidos al 5-10 % en un aceite vegetal.
Los probióticos (Lactobacillus, Bifidobacterium) modulan el microbioma cutáneo e intestinal; un microbioma equilibrado reduce la proliferación oportunista de Candida albicans. La ingesta de probióticos durante y después de un tratamiento antifúngico o con antibióticos reduce el riesgo de micosis secundaria. A nivel preventivo: secarse bien los pliegues y los espacios entre los dedos de los pies después de la ducha, dar prioridad a la ropa interior de algodón transpirable, alternar el calzado, espolvorear el calzado cerrado con un polvo antifúngico preventivo y no andar descalzo en espacios comunes húmedos (piscinas, vestuarios).