Las mascotas (perros, gatos, conejos, roedores, aves y animales exóticos ) comparten unas necesidades fundamentales comunes —una alimentación adaptada a cada especie, cuidados preventivos, higiene regular, actividad física y estimulación mental—, aunque cada especie presenta unas características fisiológicas propias. La salud preventiva es la inversión más rentable para alargar la esperanza de vida y reducir los gastos veterinarios. Los complementos nutricionales en forma de comprimidos, gránulos o bolitas apetecibles permiten cubrir las necesidades específicas de las diferentes etapas de la vida (crecimiento, edad adulta, tercera edad) sin tener que recurrir sistemáticamente a una alimentación veterinaria costosa. El crecimiento felino es rápido (Pet-Phos felino, enriquecido con calcio, fósforo y vitaminas D3 y A): el gatito alcanza el 80 % de su peso adulto a los 6 meses, frente a los 18-24 meses que tardan las razas caninas de gran tamaño.
La diabetes mellitus es una de las endocrinopatías más frecuentes en el perro (insulino-dependiente) y en el gato (a menudo insulino-resistente). Los signos clásicos y el tratamiento pueden resumirse así:
La glucemia es inestable en el animal diabético; la hipoglucemia iatrogénica (sobredosis de insulina) es una urgencia veterinaria inmediata que requiere la administración de glucosa por vía oral o intravenosa.
Las almohadillas plantares están expuestas a suelos calientes en verano (asfalto hasta 70 °C), a las sales de deshielo en invierno y a superficies abrasivas. Los bálsamos protectores (cera de abeja, manteca de karité, aloe vera, vitamina E) forman una película oclusiva que reduce la pérdida insensible de agua y protege contra las agresiones mecánicas y químicas. Estas fórmulas se aplican sobre las almohadillas limpias y secas, de 2 a 3 veces por semana o antes de cada salida a suelos expuestos. En caso de grietas o úlceras, es imprescindible consultar al veterinario antes de aplicar cualquier producto de cuidado. El ginseng (Panax ginseng, ginsenósidos) se utiliza en fitoterapia veterinaria como tónico general en animales de edad avanzada: sus propiedades adaptógenas mejoran la resistencia al estrés y la vitalidad general, especialmente en perros de trabajo.
La melatonina (hormona de la glándula pineal, reguladora del ritmo circadiano) se utiliza en medicina veterinaria para tratar los trastornos del sueño en animales de edad avanzada (disfunción cognitiva canina o felina), el tratamiento de la ansiedad estacional y el síndrome de Cushing canino hipofisario. Los perros tratados muestran una mejora en el comportamiento nocturno y una reducción de la desorientación. La griffonia (Griffonia simplicifolia, 5-HTP, precursor de la serotonina) se utiliza para los estados de ansiedad crónicos: su acción serotoninérgica reduce la impulsividad y mejora el bienestar emocional general de las mascotas hipersensibles.
La alimentación debe adaptarse a la especie (carnívora estricta para el gato, omnívora para el perro), a la etapa de vida, al estado fisiológico (los animales castrados tienen unas necesidades energéticas reducidas entre un 20 % y un 30 %) y a las posibles patologías (insuficiencia renal crónica, diabetes, artrosis, obesidad). Los complementos deben cubrir las carencias reales evaluadas mediante el análisis de sangre anual; la sobresuplementación es a veces tan perjudicial como la carencia. El cuidado preventivo de los pabellones auriculares (loción ceruminolítica semanal en razas propensas) y la protección de las almohadillas se integran de forma natural en una rutina de cuidados completa. El control de la ingesta de hidratos de carbono es especialmente importante en perros y gatos mayores con sobrepeso para prevenir o retrasar la aparición de la diabetes.
A pesar de una higiene y una prevención rigurosas, ciertos signos exigen una consulta veterinaria inmediata: aumento de peso rápido o pérdida de peso inexplicable a pesar de mantener la misma ración, poliuria-polidipsia (signo potencial de diabetes, insuficiencia renal crónica o hiperadrenocorticismo), letargo marcado o postración repentina, hinchazón anormal, trastorno conductual agudo (desorientación, convulsiones, agresividad repentina) o negativa a alimentarse durante más de 24 horas en el caso de los gatos (riesgo de lipidosis hepática). Los animales cuyos propietarios prestan atención a las señales sutiles (ligero cambio de comportamiento, alteración de los hábitos de defecación, disminución de la actividad) se benefician de una detección más precoz de las patologías y de una mejor respuesta a los tratamientos iniciados.