La ropa de cama —sábanas, almohadas, edredones— es uno de los principales refugios de los ácaros domésticos, responsables de numerosas alergias respiratorias y cutáneas. Una desinfección periódica mediante el lavado, el uso de fundas protectoras y productos antiácaros es fundamental para las personas alérgicas o asmáticas.
Los ácaros proliferan en la ropa de cama gracias al calor y la humedad que se encuentran de forma natural en ella. Se alimentan de células cutáneas muertas y se acumulan en las sábanas, las almohadas y los edredones. Sus excrementos constituyen un potente alérgeno, responsable de la rinitis, el asma y el eccema.
El lavado a 60 °C es el método más eficaz para destruir los ácaros y sus alérgenos.
Las parafarmacias ofrecen soluciones específicas para reducir la carga alergénica de la ropa.
Las fundas protectoras constituyen una barrera física eficaz contra los ácaros y sus excrementos.
Atención: «natural» no significa «hipoalergénico». Ningún tejido natural —ya sea algodón orgánico, bambú o seda— protege de forma intrínseca contra los ácaros. La protección depende de la estructura de las fibras, del lavado y de los tratamientos, no del material por sí solo. Busca sellos de pruebas dermatológicas o antiácaros validados, no solo la mención «natural».
La prevención se basa en unas cuantas rutinas regulares, fáciles de incorporar.