El aceite esencial de limoncillo (Cymbopogon citratus o C. flexuosus, partes aéreas destiladas) pertenece a la familia de las Poáceas, al igual que la citronela, aunque sus quimiotipos difieren claramente. Su composición está dominada por el citral (geranial + neral, 65-85 %), complementado con mirceno, geraniol y acetato de geranilo. A diferencia de la citronela (Cymbopogon nardus/winterianus), rica en citronelal y principalmente repelente de insectos, el limoncillo se distingue por una acción antiinflamatoria y tónica bien documentada, orientada al deporte, la digestión y la circulación, más que por su mera protección contra los mosquitos.
El limoncillo es uno de los aceites esenciales de referencia para acompañar el esfuerzo físico y la recuperación. El citral ejerce una acción antiinflamatoria y analgésica documentada, útil en caso de agujetas, tensiones musculares y dolores reumáticos. En masaje localizado, diluido al 10-20 % en un aceite vegetal, se aplica mediante fricción sobre las zonas solicitadas antes o después del esfuerzo.El árnica montana sigue siendo el remedio complementario de referencia para golpes, agujetas y dolores musculares, en aplicación local en forma homeopática o en gel.
En el ámbito digestivo, el limoncillo se utiliza tradicionalmente para aliviar los cólicos, la hinchazón y la dispepsia, mediante masaje abdominal diluido o por inhalación. Su acción vasodilatadora y tónica también lo convierte en un aceite esencial interesante para aliviar la sensación de piernas pesadas, como complemento de una rutina circulatoria. La reina de los prados complementa eficazmente esta acción antiinflamatoria en el ámbito digestivo y articular por vía oral. Para las piernas pesadas y la circulación venosa, la vid roja y el aceite esencial de ciprés son los complementos que más habitualmente se asocian al limoncillo.
Su aroma fresco, herbáceo y cítrico lo convierte en un aceite esencial tónico y purificante para la difusión en el ambiente. Algunas combinaciones recomendadas:
En cosmética, el limoncillo se estudia por sus propiedades purificantes en pieles con tendencia al acné, en sinergia con sus efectos antibacterianos. Diluido al 0,5-1 % en un tratamiento específico, ayuda a purificar las zonas con imperfecciones y a limitar la proliferación bacteriana local. También se utiliza en sinergia con principios activos cicatrizantes para mejorar el aspecto de las marcas residuales. La rutina antiacné de referencia suele combinar una limpieza suave con principios activos específicos; la centella asiática es el principio activo que más a menudo se asocia al limoncillo para favorecer el bienestar cutáneo y mejorar el aspecto de las marcas.