La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos —bacterias, arqueas, virus, hongos y protozoos— que pueblan el tracto digestivo. Con más de 100 billones de células y más de 1.000 especies identificadas, constituye un auténtico ecosistema cuya diversidad es el principal indicador de salud. Interviene en la digestión, la síntesis de vitaminas, la regulación inmunitaria y la comunicación con el cerebro a través del eje intestino-cerebro. Descubre nuestra gama de probióticos.
¿Qué es la microbiota intestinal?
La microbiota intestinal representa aproximadamente 1,5 kg de la masa corporal total. Está compuesta en un 90 % por dos filos bacterianos dominantes: los Firmicutes (entre los que se encuentran los Lactobacillus) y los Bacteroidetes (entre los que se encuentran los Bacteroides y los Prevotella). La relación Firmicutes/Bacteroidetes es un marcador del estado del microbioma; su desequilibrio se asocia a varias patologías metabólicas. Cada persona posee un microbioma único, influido por el tipo de parto (vaginal frente a cesárea), la lactancia materna, la alimentación desde la infancia y el estilo de vida en la edad adulta.
Microbiota e inmunidad: ¿qué relación existe?
La microbiota es uno de los principales factores que intervienen en el desarrollo y el ajuste del sistema inmunitario.
- Entre el 70 % y el 80 % de las células inmunitarias del organismo se encuentran en la pared intestinal: la microbiota las entrena constantemente para distinguir lo propio de lo ajeno
- Estimula la maduración de los linfocitos T reguladores (Treg), esenciales para la tolerancia inmunitaria y la prevención de las respuestas autoinmunes
- Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) producidos por la fermentación de la fibra (en particular, el butirato) nutren a los colonocitos y regulan la expresión de los genes inmunitarios
- Los omega 3 EPA+DHA favorecen la resolución de la respuesta inmunitaria intestinal
- El zinc es indispensable para la integridad de las uniones estrechas de la barrera intestinal
¿Microbiota y eje intestino-cerebro?
El eje intestino-cerebro es uno de los descubrimientos más importantes de la neurogastroenterología moderna.
- El 90 % de la serotonina del organismo se produce en el intestino bajo la influencia de la microbiota —vínculo directo entre el equilibrio microbiano y el estado de ánimo—
- El nervio vago transmite la información del microbioma al cerebro casi en tiempo real
- Algunas bacterias producen GABA, precursores de la dopamina y aminoácidos neuroactivos
- Los «psicobióticos» (L. rhamnosus, B. longum) se están estudiando por su influencia en la respuesta al estrés y el bienestar mental
¿Cómo se puede alterar o enriquecer la microbiota?
La microbiota es sensible a numerosos factores: algunos la empobrecen, otros la diversifican.
- Factores perturbadores: tratamiento con antibióticos (pérdida de hasta el 30 % de la diversidad), alimentación ultraprocesada, estrés crónico, sedentarismo, alcohol, tabaco
- Factores enriquecedores: fibra variada (con el objetivo de consumir 30 plantas diferentes a la semana), alimentos fermentados (yogur, kéfir, kimchi), actividad física moderada y regular
- Prebióticos (inulina, FOS, GOS): sustratos selectivos para las bifidobacterias y los lactobacilos
- Probióticos: repoblación con cepas beneficiosas documentadas (bifidobacterias, Lactobacillus)
- Glutamina: aminoácido de los enterocitos que mantiene la integridad de la barrera intestinal
Microbiota y vitaminas: ¿qué aportes endógenos hay?
La microbiota sintetiza vitaminas que la alimentación por sí sola no siempre cubre de forma suficiente.
- Vitamina K2 (menaquinonas MK-4 a MK-13): sintetizada principalmente por las bacterias del colon (Bacteroides, Fusobacterium, Eubacterium); papel en la coagulación y la salud ósea
- Vitaminas del grupo B (B1, B2, B6, B9, B12): síntesis bacteriana parcial; su aportación varía en función de la composición de la microbiota
- La producción depende directamente de la diversidad y la abundancia de bacterias beneficiosas; una microbiota empobrecida produce menos vitaminas
- Estas síntesis endógenas no sustituyen a los aportes alimentarios, sino que los complementan
¿Cómo evaluar el estado de la microbiota?
Existen varios niveles de evaluación en función de los objetivos.
- Signos funcionales: tránsito intestinal regular, ausencia de hinchazón crónica, bienestar digestivo — primeros indicadores de un microbioma equilibrado
- Análisis metagenómico de las heces (prueba de microbiota): mapeo de las especies bacterianas presentes — disponible en laboratorio con receta médica o de acceso directo, según los kits
- Marcadores indirectos: calprotectina fecal (inflamación intestinal), zonulina (permeabilidad intestinal)
- El tránsito intestinal regular y la normalización de las heces siguen siendo los indicadores más accesibles en el día a día