En el ámbito de la salud natural,la eliminación se refiere a la capacidad del organismo para expulsar los residuos metabólicos y las toxinas acumuladas a través de sus diferentes órganos de eliminación: hígado, riñones, intestino, pulmones y piel. Una buena eliminación es el resultado combinado de un estilo de vida saludable, una alimentación adecuada, una hidratación suficiente y una circulación sanguínea y linfática eficaz. Puede potenciarse mediante plantas drenantes, técnicas corporales y determinados complementos alimenticios. Cuando la eliminación se ve alterada —tránsito intestinal lento, sudoración reducida, sedentarismo—, las toxinas se acumulan y generan síntomas difusos: cansancio, piel apagada, hinchazón y mayor sensibilidad a las infecciones.
La eliminación no se limita a la nutrición: todo el cuerpo participa:
Estas técnicas son complementarias y no sustituyen a las vías de eliminación principales. Algunas (sauna, baños calientes) están contraindicadas en caso de hipertensión, embarazo o patología cardiovascular; en estos casos, es imprescindible consultar con un médico.
Algunos aceites esenciales presentan propiedades drenantes y estimulantes bien documentadas:
La aromaterapia se utiliza mediante inhalación, difusión o masaje diluido (máximo 2-3 % en aceite vegetal). Los aceites esenciales están contraindicados durante el embarazo y en niños sin consejo especializado.
El estrés crónico altera directamente las vías de eliminación: el cortisol y la adrenalina reducen la motilidad intestinal, alteran la barrera hepática y comprimen el sistema linfático debido a la tensión muscular. La relajación activa el sistema nervioso parasimpático (denominado «descansa y digiere»), que favorece el peristaltismo intestinal, la secreción biliar y el drenaje linfático. La meditación, el yoga, la coherencia cardíaca y las técnicas de respiración profunda son herramientas eficaces para activar este sistema y optimizar la eliminación profunda.
El alcohol y el tabaco son dos de los principales factores que alteran las vías de eliminación. El alcohol sobrecarga el hígado al movilizar sus enzimas desintoxicantes (alcohol deshidrogenasa, citocromo P450 2E1) en detrimento de otros sustratos tóxicos —medicamentos, contaminantes, metales pesados—. El tabaco introduce más de 4 000 sustancias químicas, entre ellas metales pesados (cadmio, plomo), que el hígado y los riñones deben eliminar además de la carga habitual. Reducir o eliminar estas dos sustancias es la medida más eficaz para mejorar la capacidad de eliminación del organismo. Cabe señalar que el carbón activado puede ayudar a capturar puntualmente ciertas toxinas digestivas, pero nunca debe utilizarse en las horas previas o posteriores a la toma de un medicamento debido a su adsorción no específica.