La copa menstrual es un dispositivo de higiene reutilizable que recoge el flujo menstrual en lugar de absorberlo. Fabricada en silicona médica, látex natural o TPE, tiene la forma de una pequeña copa flexible provista de un vástago de sujeción. Se introduce en la vagina, se despliega y crea un sellado hermético contra las paredes vaginales, lo que evita cualquier fuga. Su capacidad, superior a la de los tampones, permite llevarla puesta hasta 12 horas, incluso por la noche. Si se cuida adecuadamente, una copa puede utilizarse hasta 10 años, lo que la convierte en la opción más económica y respetuosa con el medio ambiente de entre todos los productos de higiene menstrual.
El tamaño determina la comodidad y la eficacia de la copa. Hay varios criterios que orientan la elección:
Consulte las tablas de tallas de los fabricantes y, en caso de duda, lo mejor para una primera compra es consultar a un profesional sanitario.
La higiene del preservativo es esencial para preservar la flora vaginal y evitar cualquier riesgo de infección:
Un cuidado riguroso minimiza el riesgo de síndrome de shock tóxico, que ya es muy bajo con la copa en comparación con los tampones.
La copa se adapta a la gran mayoría de perfiles y actividades:
En caso de DIU (dispositivo intrauterino), se recomienda una consulta ginecológica previa para asegurarse de que la copa no ejerza tracción sobre los hilos ni desplace el dispositivo. En ese caso, es necesario realizar la inserción y la extracción con especial cuidado.
El perfil de seguridad de la copa es, en general, muy favorable. Las escasas complicaciones notificadas se refieren a:
Tras un episodio infeccioso, reforzar la flora vaginal con probióticos a base de Lactobacillus puede acelerar el restablecimiento del equilibrio.
Sí: la mayoría de las nuevas usuarias necesitan entre uno y dos ciclos para dominar la inserción y la extracción. Las técnicas de plegado (plegado en C, plegado «punch-down») permiten compactar la copa para su inserción. Una vez colocada correctamente, la copa no debe notarse. Si persiste la molestia, comprueba el pliegue, el tamaño y la posición. Las mujeres con piel o mucosa sensible pueden encontrar más cómoda una silicona médica de alta calidad. Tras cada vaciado satisfactorio, el gesto se vuelve rápidamente instintivo.