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Apetito: grelina, leptina, genciana, zinc y pérdida de apetito

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¿Cómo regula el organismo el apetito?

El apetito está regulado con precisión por un complejo sistema neuroendocrino en el que intervienen el hipotálamo, el tracto digestivo y el tejido adiposo. Los principales protagonistas son:

  • La grelina: «hormona del hambre», secretada por el estómago en ayunas. Sus niveles aumentan antes de las comidas y descienden rápidamente tras comenzar a comer. La falta de sueño, el estrés crónico y las dietas muy restrictivas elevan de forma duradera los niveles de grelina, lo que explica el hambre compulsiva durante los periodos de restricción calórica.
  • La leptina: «hormona de la saciedad», secretada por los adipocitos. La resistencia a la leptina (frecuente en la obesidad) desincroniza esta señal, lo que mantiene la sensación de hambre a pesar de las importantes reservas de energía.
  • El GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1): secretado por las células L del intestino en respuesta a la fibra y las proteínas, ralentiza el vaciamiento gástrico y estimula la secreción de insulina. Es la diana de los medicamentos contra la obesidad de nueva generación.

¿Cuáles son las causas más frecuentes de la pérdida de apetito?

La pérdida de apetito puede tener numerosas causas:

  • Causas médicas: insuficiencia tiroidea (hipotiroidismo), insuficiencia renal, cánceres, infecciones crónicas, patologías digestivas, tratamientos farmacológicos (quimioterapia, determinados antibióticos).
  • Causas nutricionales: carencias de zinc (cofactor de las enzimas gustativas), de vitamina B1 o de hierro.
  • Causas psicológicas: depresión, ansiedad crónica, duelo; el eje corticolímbico modula directamente la percepción del hambre y del placer alimentario.
  • Causas fisiológicas normales: envejecimiento, calor estival, convalecencia tras una infección.

Una pérdida de apetito persistente (> 2 semanas) acompañada de pérdida de peso involuntaria requiere una consulta médica para descartar una causa orgánica grave.

¿Qué plantas amargas estimulan el apetito?

Las plantas «orexigénicas» actúan gracias a su amargor, que estimula los receptores TAS2R de la mucosa gástrica y desencadena de forma refleja la secreción digestiva:

  • La genciana (Gentiana lutea): contiene los iridoides más amargos que se conocen (gentiopicrosida, amarogentina). Estimula potentemente la secreción digestiva y el apetito. Contraindicada en caso de úlcera gastroduodenal activa.
  • La alcachofa (Cynara scolymus): sus ácidos cafeilquínicos estimulan la secreción biliar y mejoran la digestión de las grasas. También resulta útil para las náuseas leves y las molestias posprandiales.
  • La angélica, la peonía officinalis y la alholva también cuentan con datos sobre la mejora del apetito en la fitoterapia tradicional.

¿Qué carencias nutricionales reducen el apetito?

Algunas carencias alteran directamente los mecanismos del apetito:

  • El zinc: cofactor de las enzimas gustativas (gustina). Su carencia altera el olfato y el gusto, lo que reduce el placer por la comida y, por tanto, el apetito. La corrección de una carencia documentada (de 10 a 25 mg/día) restaura la percepción de los sabores en un plazo de 4 a 8 semanas.
  • La vitamina B1 (tiamina): su déficit se asocia a una anorexia grave. La suplementación con tiamina mejora rápidamente el apetito en las personas con déficit.
  • El magnesio: su carencia se asocia a náuseas y anorexia, frecuentes en personas sometidas a estrés crónico o que toman IBP o diuréticos.

¿Cómo influyen los probióticos y la digestión en el apetito?

La microbiota intestinal influye en la regulación del apetito a través del eje intestino-cerebro. Las bacterias intestinales producen ácidos grasos de cadena corta (butirato, propionato) que estimulan la liberación de GLP-1 y PYY, dos hormonas de la saciedad. Una disfunción de la microbiota puede alterar este eje y afectar a la regulación del apetito. Los probióticos y el apoyo a la digestión pueden contribuir a restablecer una microbiota funcional y mejorar el bienestar digestivo, un factor determinante para el apetito, especialmente en caso de malestar posprandial crónico.

¿Cómo estimular de forma natural el apetito en las personas mayores?

La anorexia en las personas mayores es frecuente (entre el 30 % y el 40 % de las personas mayores de 70 años) y tiene múltiples causas. Estrategias nutricionales y complementarias documentadas:

  • Dividir las comidas (de 5 a 6 comidas pequeñas al día) en lugar de 3 comidas abundantes, para adaptarse a la reducción de la capacidad gástrica.
  • Enriquecer los alimentos con proteínas y energía (leche en polvo, aceite de oliva, huevos) sin aumentar el volumen.
  • Cuidar la presentación y el entorno social de las comidas: según estudios conductuales, las comidas compartidas aumentan la ingesta alimentaria en un 40 % en las personas mayores.
  • Corregir las carencias documentadas (zinc, vitaminas del grupo B, vitamina D) que contribuyen a la alteración del gusto y del apetito.