Un antiséptico es una sustancia antimicrobiana diseñada para aplicarse sobre tejidos vivos —la piel y las mucosas— con el fin de destruir o inhibir el crecimiento de microorganismos patógenos. Esta es la diferencia fundamental con respecto a las soluciones desinfectantes, que están reservadas para superficies inertes y nunca deben utilizarse sobre la piel debido a su concentración demasiado elevada de principios activos. Los antisépticos son imprescindibles en cualquier botiquín para el cuidado diario de heridas leves y durante los viajes. Están disponibles en la gama de desinfectantes y antisépticos de la tienda.
Los antisépticos actúan mediante varios mecanismos según su naturaleza: alteración de la membrana celular bacteriana (clorhexidina, alcoholes), liberación de yodo activo que elimina los microorganismos por oxidación (povidona yodada) u oxidación de las proteínas bacterianas (peróxido de hidrógeno). A diferencia de los antibióticos —que tratan las infecciones sistémicas por vía oral o inyectable—, los antisépticos actúan únicamente en la superficie y no atraviesan la barrera cutánea.
La elección del antiséptico depende del tipo de herida, de su localización y del perfil del paciente:
Un protocolo riguroso maximiza la eficacia del antiséptico al tiempo que preserva la cicatrización. Primero, lávate las manos con agua y jabón. Enjuagar abundantemente la herida con agua corriente (al menos 5 minutos) para eliminar cuerpos extraños, tierra y restos; esta etapa de limpieza mecánica es más importante que la propia antisepsia. Sécala suavemente con una gasa estéril. Aplica el antiséptico sobre la herida sin que la punta del aplicador toque la superficie lesionada, para mantener la esterilidad del frasco. Respeta el tiempo de contacto indicado (normalmente entre 30 segundos y 1 minuto). Cubrir, si es necesario, con un apósito estéril, disponible en la gama de cicatrización.
No utilice antisépticos en heridas profundas, mordeduras de animales, quemaduras extensas ni heridas infectadas que provoquen fiebre; estas situaciones requieren una consulta médica urgente (heridas infectadas). En el caso de los niños, es preferible utilizar clorhexidina acuosa de baja concentración, que es suave y se tolera bien, en lugar de alcohol o Betadine. Los antisépticos tienen una fecha de caducidad que debe respetarse: su eficacia disminuye tras su apertura (6 meses como máximo para la clorhexidina, 3 meses para la Betadine) y nunca se debe rellenar un frasco abierto con producto nuevo.