El agua termal de Vichy se extrae de los manantiales volcánicos de la región de Auvernia, donde se utiliza desde el siglo XIX en el marco de las curas termales tradicionales. Su estudio dermatológico lo lleva a cabo desde los años 30 el centro de investigación de los Laboratorios Vichy, que documenta sus usos en el cuidado de la piel a lo largo de las décadas. Envasada en formato de spray, se aplica fácilmente tras desmaquillarse, como un sencillo gesto de confort que se puede incorporar a cualquier rutina, sea cual sea el tipo de piel.
Esta agua destaca por su riqueza en minerales y oligoelementos: contiene unos quince componentes, entre los que se encuentran bicarbonatos, sílice y selenio en una concentración notable en comparación con otras aguas termales. El selenio es un oligoelemento reconocido por sus propiedades antioxidantes, lo que explica en parte el interés que suscita esta agua en los cuidados destinados a pieles fragilizadas o expuestas a agresiones externas.
En formato spray, se aplica rociándola directamente sobre el rostro limpio, por la mañana o por la noche, para aportar una sensación de frescor y preparar la piel para el resto de la rutina. También se puede pulverizar sobre el maquillaje para fijar este y recuperar la luminosidad a lo largo del día. Los hombres la utilizan con gusto como after-shave para calmar el enrojecimiento cutáneo provocado por el paso de la cuchilla. Dejar secar al aire o dar suaves toques con una toallita, sin frotar.
La frescura y la composición calmante de esta agua la convierten en un gesto reconfortante muy apreciado en caso de quemaduras solares leves o de piel irritada tras la exposición al sol o un roce. Sin embargo, no sustituye a una protección solar adecuada como medida preventiva, ni a la atención médica en caso de quemaduras solares extensas o ampollas.
Su composición, sin perfumes ni conservantes controvertidos, la convierte en un producto generalmente bien tolerado, incluso en bebés con piel seca, como complemento de una rutina hidratante adecuada a su edad. También es adecuada para las pieles más reactivas debido a la ausencia de principios activos cosméticos concentrados que puedan desencadenar una reacción, pero se recomienda consultar a un pediatra en caso de duda si la piel ya está debilitada.
Evita el contacto directo con los ojos al pulverizar. Dado que el frasco pulverizador es de uso compartido en el hogar, es preferible evitar cualquier contacto directo de la boquilla con piel lesionada o una herida abierta por motivos de higiene. Esta agua nunca exime de utilizar una protección solar adecuada y sigue siendo un gesto de confort complementario: no sustituye a ningún tratamiento prescrito para una patología cutánea diagnosticada.