Las sarnas son placas cutáneas de color rosado o rosado pálido, ligeramente rugosas y con una descamación fina, que aparecen principalmente en la cara (mejillas, contorno de la boca) y, en ocasiones, en los brazos o las piernas. En la práctica, este término engloba la pitiriasis alba, una afección benigna muy frecuente en niños y adolescentes, a menudo asociada a una predisposición atópica o a una piel seca. El diagnóstico es clínico. El tratamiento cosmético tiene como objetivo restaurar la barrera cutánea, hidratar en profundidad y calmar las rojeces residuales. Con los cuidados adecuados, la mejoría suele ser notable en un plazo de 4 a 8 semanas.
Los emolientes ricos son la base del tratamiento cosmético. Cuatro familias de principios activos cubren las principales indicaciones:
Marcas de referencia: Cold-Cream de Avène, Lipikar de La Roche-Posay, Atoderm de Bioderma, Xeracalm AD de Avène, Cicaplast Baume B5 de La Roche-Posay, Dexeryl, Cicabiafine. Aplicar 1 o 2 veces al día sobre la piel ligeramente húmeda después del baño.
La limpieza nunca debe agresar la piel ya debilitada. Es preferible utilizar syndets (detergentes sintéticos) sin jabón, con un pH cercano a 5,5, o jabones sobregrasos enriquecidos con agentes nutritivos. Los aceites limpiadores (Lipikar Aceite Limpiador, Atoderm Aceite de Ducha, Trixera Selectiose) son especialmente adecuados para las pieles atópicas con descamaciones asociadas. Se debe evitar a toda costa: los jabones alcalinos clásicos de Marsella en el rostro, los geles de ducha perfumados industriales, el agua muy caliente (40 °C como máximo) y los baños prolongados (de 5 a 10 minutos como máximo). Secar dando toques suaves con una toalla suave, sin frotar nunca. Aplicar el emoliente en los 3 minutos siguientes al secado, sobre la piel aún tibia y ligeramente húmeda: es el momento en el que la penetración es óptima.
Además de los emolientes básicos, algunos principios activos específicos aportan un confort adicional:
La dermatitis atópica afecta especialmente a niños y adolescentes. Algunas reglas específicas: elegir productos formulados específicamente para la piel de los más jóvenes (Stelatopia de Mustela, Atoderm Bébé de Bioderma, Pédiatril de Avène, Cicaplast B5 de La Roche-Posay). Dar prioridad a los envases sin perfume y sin conservantes problemáticos (se debe evitar la metilisotiazolinona). Aplicar el emoliente después del baño (agua tibia a 36-37 °C, 5 minutos como máximo) masajeando suavemente. En el caso de los lactantes, la opinión del pediatra o del dermatólogo orienta la elección antes de los 6 meses. Mantener una buena hidratación oral y cuidar el entorno (humedad del 40-60 %, ropa de algodón, detergente hipoalergénico).
Hay varios errores que ralentizan la cicatrización: utilizar jabones perfumados o alcalinos, abusar de cosméticos con perfumes y conservantes problemáticos, darse baños prolongados y calientes, frotar con toallas o guantes exfoliantes, exponer las zonas al frío seco o al viento sin protección, rascarse las placas (lo que perpetúa el círculo inflamatorio), aplicar aceites esenciales puros sobre la piel del niño, automedicarse con corticoides tópicos sin consejo médico. El bicarbonato sódico casero sigue estando contraindicado (su pH alcalino desequilibra de forma duradera el pH fisiológico de la piel, ≈ 5,5).
La prevención de las recidivas pasa por una rutina diaria constante: aplicar un emoliente al menos una vez al día en todo el rostro y el cuerpo, especialmente después de cada baño o ducha. Protección solar mineral con FPS 30 a 50 durante todo el año: los rayos UV pueden acentuar la discromía residual (las zonas afectadas por la dermatitis son más claras que la piel circundante). Adaptación estacional: emolientes más ricos en invierno, lociones más fluidas en verano. Preservación del microbioma cutáneo: evitar los antisépticos en la rutina y dar prioridad a los cosméticos prebióticos. El aporte de omega-3 (aceites de pescado, nueces, lino, colza) y de zinc favorece la calidad de la piel a largo plazo.
Si no se observa una mejora clara tras 6 a 8 semanas de tratamiento adecuado, una consulta dermatológica permite descartar una dermatitis atópica incipiente, un eccema de contacto o una micosis cutánea, y adaptar el tratamiento. También se debe acudir a consulta en caso de extensión rápida, picor intenso, signos de infección (enrojecimiento intenso, secreción, fiebre) o repercusiones escolares o sociales en el niño.