El tono dorado hace referencia a un matiz de piel con subtonos cálidos y un brillo luminoso que recuerda al oro.
Este tono es muy apreciado en el mundo de la cosmética porque evoca vitalidad y luminosidad, pero se da en todos los tonos de piel: claros, medios u oscuros, siempre que el subtono sea cálido.
Un tono dorado no es sinónimo de bronceado intenso: se puede tener un tono muy dorado sin estar muy morena, y viceversa.
Identificar los subtonos (cálidos, fríos o neutros) permite orientar la elección de los cuidados y el maquillaje hacia los matices que realmente realzan el cutis.
Para revelar un tono dorado natural, hay varios factores que se complementan.
Una exposición solar moderada y siempre protegida (SPF 30 como mínimo, SPF 50 para pieles claras, evitar la exposición entre las 12:00 y las 16:00 en verano) puede favorecer un tono cálido progresivo.
La alimentación también influye: los alimentos ricos en betacaroteno (zanahorias, boniatos, albaricoques, mangos, espinacas) pueden dar un ligero tono a la piel de forma progresiva y duradera.
Una hidratación cutánea regular y el uso de productos adaptados a los subtonos cálidos realzan la luminosidad natural del cutis.
Hay varios productos de maquillaje que realzan especialmente una tez dorada:
Mantener un cutis dorado se basa en una rutina de cuidado constante.
Limpia la piel por la mañana y por la noche con un producto suave adecuado para tu tipo de piel; complétalo con un sérum deácido hialurónico para reforzar la hidratación y el efecto de volumen.
Aplica a diario un protector solar de amplio espectro (SPF 30 como mínimo): el fotoenvejecimiento sigue siendo el enemigo número uno de la luminosidad del cutis.
Las mascarillas calmantes semanales pueden revitalizar la piel. Cúrcuma: puede manchar temporalmente la piel (efecto pigmentante amarillo-anaranjado); aplícala durante poco tiempo y realiza previamente una prueba cutánea; miel: prohibida en lactantes menores de 1 año (botulismo infantil).
Elegir la base de maquillaje adecuada para un cutis dorado requiere algunas precauciones.
Prueba siempre varios tonos bajo luz natural (cerca de una ventana, durante el día) en lugar de bajo la luz artificial de las tiendas.
Aplica los tonos que barajas en el borde de la mandíbula o en el cuello: el tono que se disimula es el adecuado.
Opta por acabados luminosos, satinados o rosados-dorados en lugar de mates, para realzar el brillo natural de los subtonos cálidos.
Conseguir un cutis dorado mediante una exposición solar intensa o en una cabina de bronceado conlleva riesgos cutáneos significativos.
El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC, OMS) clasifica los rayos UV de las cabinas de bronceado como carcinógenos seguros para el ser humano (grupo 1). Las autoridades sanitarias francesas (ANSM, INCa) desaconsejan encarecidamente su uso.
Entre los riesgos se incluyen: fotoenvejecimiento marcado, manchas pigmentarias, lesiones precancerosas y cánceres de piel (melanoma, carcinoma basocelular y carcinoma epidermoide).
Para conseguir un tono dorado sin los riesgos de los rayos UV, opta por los autobronceadores a base de DHA, que no requieren exposición a los rayos UV.
Conocer el subtono de la piel es esencial para elegir productos que realcen realmente tu tez.
Tres grandes grupos: subtonos cálidos (amarillo, dorado, melocotón), subtonos fríos (rosa, azulado, rojizo) y subtonos neutros (mezcla equilibrada).
Métodos sencillos: observa las venas del interior de la muñeca (verdes = cálido, azules = frío, mezcla = neutro), prueba qué joyas te favorecen más (oro = cálido, plata = frío), prueba una base de maquillaje en el borde de la mandíbula.
Los subtonos cálidos lucen mejor con tonos dorados, bronce, cobre, terracota y coral; los subtonos fríos se ven mejor con tonos plateados, rosas fríos y azulados.
Hay varios cambios en la alimentación que pueden mejorar visiblemente el aspecto de una tez dorada:
Una alimentación variada y equilibrada sigue siendo más eficaz que la toma aislada de suplementos para el bienestar de la piel.
El estrés crónico puede afectar negativamente a la calidad del cutis, al favorecer la producción de cortisol, que puede alterar el bienestar y la luminosidad de la piel.
Efectos frecuentes: piel apagada, cansada, sensible, rojeces, sequedad, exceso de sebo y brotes de imperfecciones.
Existen varios métodos que ayudan a controlar el estrés: meditación, coherencia cardíaca, ejercicio regular, sueño suficiente (7-9 horas para un adulto), actividades placenteras y relaciones sociales.
En caso de estrés abrumador o de repercusiones en la salud física o mental, consulta a un profesional sanitario (médico de cabecera, psicólogo) para recibir un acompañamiento adecuado.
Para mantener un tono dorado, da prioridad a los cuidados hidratantes e iluminadores:
Evita los productos con alto contenido en alcohol desnaturalizado y los perfumes sintéticos si tienes la piel sensible. Realiza una prueba cutánea de 48 horas en el pliegue del codo antes de cada nueva aplicación.
Existen varias técnicas de maquillaje que permiten intensificar visualmente un cutis dorado:
Adapta la intensidad según el momento del día: maquillaje más sutil durante el día, más intenso por la noche para un efecto luminoso más marcado.