Sistema nervioso: organización funcional y necesidades nutricionales
El sistema nervioso humano se divide en dos compartimentos con necesidades nutricionales distintas:
- Sistema nervioso central (SNC) — cerebro y médula espinal: protegido por la barrera hematoencefálica, requiere un aporte continuo de glucosa, oxígeno y nutrientes liposolubles (DHA, vitaminas liposolubles). Es el compartimento más sensible a las carencias de micronutrientes.
- Sistema nervioso periférico (SNP) — nervios craneales, raquídeos y autónomos: sus fibras están protegidas por la vaina de mielina, cuya síntesis depende de las vitaminas del grupo B (B1, B6, B9, B12) y de los ácidos grasos. Su vulnerabilidad a las neuropatías por carencia se puede corregir más directamente mediante la nutrición.
Las neuronas son células posmitóticas especialmente vulnerables al estrés oxidativo: su longevidad depende de la calidad de la mielinización, del mantenimiento celular y de la protección antioxidante.
¿Qué papel desempeña la vitamina B12 en la salud del sistema nervioso?
La vitamina B12 es indispensable para la mielinización a través de dos enzimas clave:
- La metionina sintasa: aporta los grupos metilo necesarios para la síntesis de los fosfolípidos de la vaina de mielina.
- La metilmalonil-CoA mutasa: interviene en el metabolismo de los ácidos grasos que componen la mielina.
Su carencia provoca una degeneración subaguda combinada de la médula espinal (parestesias, ataxia, debilidad muscular, deterioro cognitivo). Estas lesiones son reversibles si se corrigen a tiempo, pero pueden volverse permanentes si la carencia persiste. La carencia es frecuente en personas mayores, veganos y pacientes que toman metformina.
¿Protegen la vitamina B1 y las vitaminas del grupo B los nervios?
Las vitaminas del grupo B son cofactores esenciales del metabolismo energético neuronal:
- La vitamina B1 (tiamina): cofactor del ciclo de Krebs mitocondrial neuronal. Su carencia provoca polineuritis con dolores neuropáticos y beriberi. Es frecuente en el alcoholismo crónico y en la cirugía bariátrica.
- La vitamina B6: cofactor de la síntesis de mielina y de los neurotransmisores. Las dosis excesivas (> 100 mg/día durante varios meses) pueden provocar, paradójicamente, una neuropatía sensitiva.
- La vitamina B9 (folato): necesaria para la metilación del ADN neuronal. Su carencia durante el embarazo provoca anomalías del tubo neural.
¿Es el magnesio esencial para el funcionamiento del sistema nervioso?
El magnesio es indispensable para el funcionamiento nervioso a través de tres mecanismos:
- Bloqueo fisiológico de los receptores NMDA del glutamato en reposo: previene la excitotoxicidad neuronal implicada en las crisis epilépticas, las neuropatías crónicas y el deterioro cognitivo.
- Estabilización de la transmisión neuromuscular: compite con el calcio para regular la liberación de acetilcolina. Su carencia provoca calambres, fasciculaciones e hiperexcitabilidad.
- Cofactor de la Na⁺/K⁺-ATPasa: mantiene el potencial de membrana de las neuronas, indispensable para la propagación del impulso nervioso.
¿Son necesarios los omega-3 para la estructura de las fibras nerviosas?
Los omega-3 DHA son los ácidos grasos estructurales de la vaina de mielina y de las membranas axonales. El DHA mantiene la fluidez de la membrana necesaria para la conducción saltatoria del impulso nervioso. Sus metabolitos (resolinas y neuroprotectinas D1) reducen la inflamación de las células de Schwann (productoras de mielina en el SNP) y de la microglía. Hay estudios que demuestran que la suplementación con DHA frena la progresión de la neuropatía diabética y mejora la velocidad de conducción nerviosa en ensayos controlados.
¿La coenzima Q10 y el sueño favorecen el funcionamiento del sistema nervioso?
La coenzima Q10 (ubiquinol) es el principal cofactor mitocondrial de las neuronas con un consumo energético muy elevado. Su síntesis endógena disminuye con la edad (un 50 % menos entre los 20 y los 80 años) y con el tratamiento con estatinas. La suplementación con ubiquinol (de 100 a 200 mg/día) puede mejorar la tolerancia a la fatiga neurológica y la calidad de vida en las patologías de la cadena respiratoria mitocondrial. El sueño profundo es indispensable para el mantenimiento del sistema nervioso: la reparación de las proteínas sinápticas, la mielinización posdesarrollo y la consolidación de la memoria alcanzan su punto álgido durante las primeras horas de sueño profundo.