En el sistema emocional del Dr. Edward Bach,la despreocupación se refiere a un estado de auténtica ligereza interior: la capacidad de no dejarse abrumar por las preocupaciones, los miedos o las inquietudes de la vida cotidiana. Sin embargo, Bach distingue dos formas muy diferentes de aparente despreocupación: la ligereza auténtica, un estado de verdadero bienestar emocional, y la máscara de la despreocupación, que algunas personas adoptan para ocultar una profunda ansiedad. Esta distinción es la esencia del remedio Agrimony —una de las 38 flores de Bach— que está dirigido a aquellas personas que ocultan sus tormentos internos tras una fachada de humor y alegría, a costa de un sufrimiento no expresado. Para los animales, estas flores de Bach están disponibles en la gama «estrés y comportamiento».
Las flores de Bach son elixires florales vibracionales sin principios activos bioquímicos; no presentan interacciones farmacológicas y son aptas para todas las edades. Su uso se basa en una identificación precisa del estado emocional del momento, no de una personalidad fija.
Varias flores de Bach se asocian a los estados emocionales que impiden alcanzar una auténtica ligereza:
La despreocupación auténtica no es una ligereza superficial, sino un estado de confianza interior en el que las emociones se reconocen y se dejan fluir sin que se acumulen. Las Flores de Bach se toman a razón de 4 gotas bajo la lengua 4 veces al día, en un tratamiento de 3 a 4 semanas. Se pueden mezclar (hasta 7 flores) para adaptarse a un perfil emocional complejo. La relajación y la meditación regulares crean el terreno de calma interior necesario para alcanzar esa ligereza. El magnesio (bisglicinato — 300 mg/día) reduce la hiperexcitabilidad nerviosa que mantiene la mente en un estado de alerta y de inquietud crónica. La rodiola (adaptógeno) restaura la resiliencia emocional que permite recuperarse sin agobiarse. Estos enfoques se complementan, pero no sustituyen a un seguimiento psicológico en caso de trastorno de ansiedad persistente.