La radiodermitis es una reacción cutánea inflamatoria provocada por la radiación ionizante de la radioterapia; afecta entre el 80 % y el 95 % de los pacientes tratados. La clasificación de la OMS distingue cuatro grados:
Las zonas de mayor riesgo son los pliegues cutáneos (axilas, ingle, pliegue submamario) y las zonas de piel fina (cara, cuello). La queratosis actínica (lesión precancerosa solar) presenta similitudes histológicas con ciertas formas de radiodermitis crónica; ambas son consecuencia de la exposición a radiaciones ionizantes.
Más vale prevenir que curar. Las recomendaciones de la AFSOS (Asociación Francófona para los Cuidados Oncológicos de Apoyo) aconsejan, desde el primer día de radioterapia: una limpieza diaria suave con jabón surgras o jabón dermatológico sin perfume (pH 5,5) y la aplicación dos veces al día de una crema emoliente de alta tolerancia (sin aluminio, retinol ni ácidos) en la zona irradiada. Están terminantemente contraindicados: desodorantes que contengan aluminio, perfumes, cremas ácidas (AHA, BHA, vitamina C), el afeitado mecánico y la exposición a los rayos UV. Los cuidados para pieles reactivas e hiperreactivas son el modelo de referencia: los productos de alta tolerancia para pieles sensibles son los más adecuados para la piel irradiada.
El aceite esencial de niaouli (Melaleuca quinquenervia, viridiflorol + 1,8-cineol) es el aceite esencial más documentado para la prevención y el tratamiento de la radiodermitis; su uso está recomendado en varios centros de radioterapia franceses. Su viridiflorol estimula la proliferación de los fibroblastos destruidos por la radiación, reduce la inflamación y favorece la regeneración epitelial. Se aplica diluido al 5-10 % en aceite vegetal de calófilo (tamanu, Phytosun Aroms Bio), que a su vez ejerce una acción antiinflamatoria y cicatrizante local, documentada en el tratamiento de quemaduras. El protocolo estándar: aplicación de la mezcla de niaulí y calófilo de 2 a 3 veces al día sobre la zona irradiada, excepto durante las 2 horas anteriores y posteriores a la sesión.La alergia cutánea al niaulí es poco frecuente, pero posible; se recomienda realizar una prueba previa en una zona pequeña.
La homeopatía complementa los tratamientos tópicos en el tratamiento integral de la radiodermitis. Belladonna (dosis homeopática) es el remedio de referencia para los eritemas intensos con sensación de calor ardiente y piel de color rojo vivo, lo que corresponde a los grados 1 y 2 de radiodermitis aguda. El Germanium metallicum (4CH a 30CH) se prescribe en el contexto oncológico por su acción de apoyo inmunitario y desintoxicante durante los ciclos combinados de quimiorradioterapia. La monacita 8DH (30 ampollas orales de Boiron) es un tratamiento homeopático utilizado históricamente para la protección frente a las radiaciones ionizantes y la prevención de los efectos secundarios cutáneos. En caso de reactivación herpética (herpes zóster) en una zona irradiada (posible en contexto de inmunosupresión), es obligatorio un tratamiento antiviral específico; la homeopatía no es suficiente.
Los cuidados diarios siguen un protocolo riguroso: limpieza con agua tibia y jabón supergraso sin perfume ni alcohol, secado con toques suaves sin frotar. Hidratación: crema emoliente de alta tolerancia sin alérgenos, dos veces al día, fuera de las sesiones. El ácido hialurónico tópico es especialmente adecuado para las pieles irradiadas: mantiene la hidratación cutánea profunda y estimula la síntesis de colágeno sin irritar. Para los grados 2 y 3 con descamación húmeda, se pueden utilizar compresas no adherentes o apósitos hidrocoloides bajo prescripción médica. La protección solar (SPF 50+, fórmula mineral, sin alcohol) de la zona irradiada es obligatoria durante 12 meses tras finalizar el tratamiento.
Es imprescindible acudir urgentemente al equipo de radioterapia en cuanto aparezcan los siguientes signos: descamación húmeda confluente extensa (grado 3), dolor intenso que no se alivia con los analgésicos habituales, signos de infección (pus, olor fétido, fiebre > 38,5 °C), necrosis o ulceración cutánea visible (grado 4), o reacción alérgica al niaouli o a la calófila.El ácido hialurónico tópico puede utilizarse como tratamiento de primera línea para aliviar las molestias de los grados 1 y 2 mientras se espera la consulta; su perfil no irritante y no alergénico lo hace seguro en todos los tipos de radiodermitis. El radioterapeuta puede decidir interrumpir temporalmente la radioterapia en caso de radiodermitis grave (grado 3-4), decisión que corresponde exclusivamente al equipo médico.