El bienestar del perro adulto se basa en cuatro aspectos principales:
Los antiparasitarios orales de nueva generación (moléculas de isoxazolina: afoxolaner, fluralaner, sarolaner) bloquean los canales de cloro, GABA y glutamato de los artrópodos; una sola dosis mensual ofrece una protección duradera contra las pulgas y las garrapatas. Las afecciones respiratorias constituyen uno de los motivos de consulta más frecuentes en el perro adulto.
La tos seca y a ráfagas es el síntoma principal de la traqueobronquitis infecciosa canina (tos de las perreras), una infección altamente contagiosa que se transmite por aerosoles en entornos colectivos (refugios, residencias caninas, exposiciones caninas). Los principales agentes causantes son la Bordetella bronchiseptica (tratamiento con antibióticos), el parainfluenza canino y el adenovirus canino tipo 2 (tratamiento sintomático). La homeopatía veterinaria (fórmulas dirigidas a la irritación de las vías respiratorias y al espasmo bronquial) se utiliza como tratamiento complementario para reducir la duración y la intensidad de los episodios leves a moderados. La prevención se basa en la vacunación (Bordetella + parainfluenza, por vía intranasal o inyectable) antes de cualquier contacto con otros animales. La tos seca que persiste más de 10 días o que va acompañada de fiebre, apatía o dificultades respiratorias requiere una consulta veterinaria inmediata.
Los complementos respiratorios (fórmulas homeopáticas, aceites esenciales con acción broncodilatadora en difusión) alivian los estados de congestión de leves a moderados. Los aceites esenciales adecuados para el perro (eucalipto radiata en baja concentración, pino silvestre, romero cineólico) deben utilizarse únicamente mediante difusión en el ambiente; nunca deben aplicarse sobre la piel y están prohibidos en gatos. La loción repelente natural (geraniol, limoncillo, lavandina) aplicada sobre el pelaje reduce el acoso de los insectos vectores. Las molestias respiratorias con secreciones coloreadas o purulentas indican una sobreinfección bacteriana que justifica una consulta veterinaria inmediata.
La ansiedad en el perro adulto se manifiesta de diversas formas: destrucción de objetos en ausencia del dueño, hipersensibilidad acústica, reactividad excesiva. Los complementos calmantes orales (L-triptófano, L-teanina, valeriana, lúpulo, pasiflora, caseína hidrolizada) actúan sobre los receptores GABAérgicos o serotoninérgicos para inducir una relajación sin sedación. El collar anti-picor es un tratamiento tópico para perros que padecen dermatitis atópica; el prurito crónico genera estrés y trastornos conductuales secundarios. Las vías respiratorias también se ven afectadas por el estrés intenso (jadeo, hiperventilación); el manejo conductual forma parte integrante de la salud general. Las vías respiratorias de un perro estresado merecen la misma atención que las de un animal enfermo.
El tratamiento antiparasitario combina dos aspectos complementarios. Los antiparasitarios orales de nueva generación (isoxazolinas: afoxolaner 68-136 mg según el peso, eficacia de 1 mes) se presentan en forma de comprimidos masticables que gustan a los perros: una sola dosis mensual, sin aplicación tópica ni riesgo de contacto con los niños. El tratamiento ambiental (sprays insecticidas a base de permetrina + metoprina o piriproxifeno) elimina los huevos, las larvas y las pupas de las pulgas del entorno —algo indispensable, ya que el 95 % de la población de pulgas se encuentra en el entorno—. Ventila bien la habitación tratada antes de dejar que el perro vuelva a entrar. La respiración del animal puede verse afectada temporalmente por los residuos volátiles del spray ambiental.