Los perros y gatos de pelo corto (labrador, bóxer, beagle, bulldog, gato británico de pelo corto, gato europeo) tienen la piel más expuesta a las agresiones externas que las razas de pelaje largo o denso. La capa protectora de queratina es más fina, por lo que la superficie cutánea es más vulnerable a los parásitos y a los agentes irritantes. Los problemas cutáneos más frecuentes son las dermatitis atópicas (alergia ambiental, a menudo hereditaria en el labrador, el bulldog y el dálmata), las seborreas (producción excesiva de sebo, olor fuerte, pelaje graso) y las foliculitis bacterianas (infección de los folículos pilosos, granos, costras). La caléndula (Calendula officinalis, flavonoides y triterpenos) es un principio activo calmante y regenerador especialmente indicado para champús destinados a pieles sensibles de animales de pelo corto.
El gato se acicala a sí mismo gracias a sus papilas córneas; por lo general, solo es necesario bañarlo en casos concretos: suciedad importante, tratamiento contra parásitos resistentes, seborrea avanzada o prescripción veterinaria. El pH cutáneo del gato (6,2-7,2) es diferente al del perro y al del ser humano; es imprescindible utilizar un champú con fórmula especial para gatos para no alterar la película hidrolipídica. Los champús sin aclarado (en spray o espuma para masajear y luego secar) son la solución más práctica para los gatos reacios al baño. La borraja (Borago officinalis, rica en ácido gamma-linolénico/GLA) es un principio activo para el cuidado de la piel seca y atópica de los gatos; está disponible en cápsulas para perforar y aplicar directamente sobre el pelaje o como complemento alimenticio oral.
El cepillado de un perro de pelo corto requiere herramientas adecuadas, diferentes a las de las razas de pelo largo:
Laonagra (Oenothera biennis, aceite rico en ácido linoleico y GLA) se utiliza como complemento nutricional para perros que padecen dermatitis secas recurrentes: el aporte de omega-6 mejora la producción de ceramidas y reduce la pérdida de agua transepidérmica.
La piel seca, las escamas y la caspa son frecuentes en algunas razas de pelo corto (dálmata, bull terrier, akita). Entre los principios activos más eficaces se encuentran el ácido salicílico (queratolítico, elimina las células muertas), el azufre (antiseborreico), la piritiona de zinc (antifúngica y antiseborreica) y el coloide de avena (calmante y filmógeno). La vitamina B3 (niacina/niacinamida) mejora la síntesis de ceramidas cutáneas y reduce la pérdida de agua transepidérmica; cada vez se incorpora más en champús y acondicionadores veterinarios para pieles secas. La vitamina B2 (riboflavina), cofactor de la respiración celular cutánea, también puede favorecer la salud de la piel en animales con deficiencia de esta vitamina.
Los perros de pelo corto suelen tener un olor corporal más pronunciado: su piel, al estar más expuesta, entra en contacto directo con el entorno, y el sebo cutáneo no queda filtrado por una capa espesa de pelo. Los champús antiolor a base de enzimas naturales (proteasas, lipasas) descomponen los compuestos olorosos generados por las bacterias cutáneas sin enmascararlos con perfumes sintéticos irritantes. La piel seca suele provocar una mayor proliferación bacteriana en la superficie; tratarla mejora tanto la salud cutánea como los olores. Un baño bimensual, combinado con un aseo diario con manopla, suele ser suficiente para mantener un nivel óptimo de higiene.