¿Qué es la nutrición y cuál es su papel en la salud preventiva?
La nutrición es la ciencia que estudia las interacciones entre los alimentos y el organismo, desde su ingesta hasta su aprovechamiento celular. Según la OMS, las enfermedades no transmisibles (enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, cánceres, obesidad) causan el 74 % de las muertes en todo el mundo, y una gran parte de ellas está directamente relacionada con hábitos alimentarios poco saludables. Los grandes estudios epidemiológicos —EPIC (500 000 participantes), SU.VI.MAX y PREDIMED— han permitido cuantificar los riesgos e identificar los nutrientes protectores: omega-3, vitamina D y polifenoles.
¿Qué es la clasificación NOVA y cuál es su importancia?
La clasificación NOVA, desarrollada por Carlos Monteiro, clasifica los alimentos en cuatro grupos según su grado de transformación industrial:
- Grupo 1: alimentos no procesados o mínimamente procesados (fruta, verdura, huevos, carne fresca, legumbres).
- Grupo 2: ingredientes culinarios procesados (aceites, sal, azúcar, harina).
- Grupo 3: alimentos transformados (conservas, quesos curados, embutidos artesanales).
- Grupo 4: alimentos ultraprocesados (AUP) —contienen aditivos que no se encuentran en las preparaciones culinarias habituales—. Los estudios prospectivos los asocian a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares (+12 % por cada 10 % de la ingesta total de alimentos en UTP), de diabetes tipo 2 (+15 %) y de mortalidad por todas las causas.
¿Qué nutrientes desempeñan un papel clave en la nutrición preventiva?
Las investigaciones identifican varios nutrientes con un fuerte impacto preventivo:
- La vitamina D3: modula la expresión de más de 200 genes implicados en la inmunidad, la proliferación celular y la mineralización ósea. Su deficiencia se asocia a un mayor riesgo de enfermedades autoinmunes, infecciones y ciertos tipos de cáncer.
- El resveratrol: un polifenol de la uva tinta que activa las sirtuinas (SIRT1) —proteínas reguladoras del envejecimiento celular— e inhibe las vías proinflamatorias.
- El selenio: cofactor de la glutatión peroxidasa y de la tiorredoxina reductasa, dos enzimas antioxidantes que protegen el ADN del daño oxidativo. Su carencia se asocia a un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer.
¿Qué papel desempeña la microbiota en la nutrición y la salud?
La microbiota intestinal —38 billones de microorganismos en el colon— se considera hoy en día un órgano en toda regla con funciones metabólicas, inmunitarias y neurológicas:
- Fermentación de la fibra no digerible → producción de butirato, propionato y acetato (ácidos grasos de cadena corta) que nutren a los colonocitos, regulan la glucemia y reducen la inflamación sistémica.
- Síntesis de vitamina K2 y de ciertas vitaminas del grupo B por parte de las bacterias intestinales.
- Regulación del eje intestino-cerebro: el 95 % de la serotonina del organismo se produce en el intestino, bajo la influencia directa de la microbiota.
Los probióticos como complemento alimenticio pueden modular específicamente la microbiota para indicaciones concretas (disbiosis postantibiótica, síndrome del intestino irritable, infecciones respiratorias).
¿Qué es la cronobiología nutricional?
La cronobiología nutricional estudia el impacto del momento de la ingesta de alimentos en el metabolismo:
- La sensibilidad a la insulina alcanza su máximo por la mañana y disminuye progresivamente; los mismos hidratos de carbono producen un pico glucémico un 50 % más alto por la noche que por la mañana.
- Un desayuno abundante y una cena ligera (alimentación con restricción horaria adaptada al ritmo circadiano) mejoran la glucemia, los triglicéridos y el peso corporal en comparación con un patrón inverso.
- Comer más de tres horas antes de acostarse mejora la calidad del sueño y reduce la producción nocturna de VLDL (precursores del LDL).
¿Cómo encajan los complementos en un enfoque nutricional?
Los complementos alimenticios no sustituyen a una alimentación equilibrada, pero pueden corregir carencias específicas:
- La vitamina D3 y los omega-3: los dos nutrientes cuya carencia es más frecuente en la población francesa, con un alto nivel de evidencia en la prevención cardiovascular, ósea e inmunitaria.
- La cúrcuma estandarizada (curcuminoides + piperina): principio activo antiinflamatorio cuya baja biodisponibilidad alimentaria justifica el uso de una forma complementaria para obtener efectos terapéuticos cuantificables.
- El selenio y el zinc: su contenido en los alimentos depende en gran medida de la calidad de los suelos; los complementos específicos corrigen las carencias que, según la zona, resultan difíciles de cubrir únicamente con la alimentación.