Las heridas y quemaduras superficiales son aquellas lesiones cutáneas que se limitan a la epidermis, y en ocasiones a la dermis superficial, sin que se vean afectadas las funciones vitales. Esta categoría práctica abarca los cortes finos, las rozaduras, las escarificaciones, los arañazos, las ampollas abiertas, las quemaduras de primer grado (erupción solar, contacto breve con una superficie caliente) y algunas quemaduras de segundo grado superficiales con ampollas limitadas. Todas ellas comparten una característica esencial: suelen curarse sin dejar cicatriz si se toman las medidas adecuadas durante la primera hora tras el accidente. Es esta intervención temprana la que determina la calidad del resultado final; de ahí la importancia de conocer los pasos a seguir y de tener el material a mano, a ser posible en un botiquín bien surtido.
Algunos puntos de referencia para una evaluación rápida permiten orientar inmediatamente el procedimiento:
Ante la más mínima duda sobre alguno de estos criterios, la consulta médica sigue siendo la mejor opción.
El protocolo estándar en 5 pasos comienza con el lavado de manos de la persona que presta los cuidados. Enjuagar la herida con agua del grifo (potable y tibia) durante 2 a 5 minutos para eliminar las partículas visibles y, a continuación, limpiarla con un jabón líquido suave, sin perfume y en forma de espuma, sin frotar la propia herida. Secar con toques suaves con una gasa estéril, sin frotar nunca. Desinfectar con una solución antiséptica adecuada: clorhexidina acuosa como primera opción; povidona yodada, salvo en zonas extensas, en niños menores de 30 meses y en el segundo y tercer trimestre del embarazo. Proteger con un apósito adecuado: apósito graso (interfaz de tul con vaselina) en heridas exudantes, apósito adhesivo simple en heridas secas, apósito impermeable para la ducha. Repetir la desinfección una vez al día durante 2 o 3 días, respetando la barrera cutánea circundante con un producto hidratante adecuado.
La regla de los 15 minutos es la medida que marca la diferencia en caso de quemaduras:
Existen varios productos que agravan las lesiones y que circulan en el saber popular familiar o en las redes sociales. La mantequilla, el aceite o la pasta de dientes sobre una quemadura retienen el calor en los tejidos y favorecen la infección: un mito que hay que olvidar definitivamente.El alcohol a 70° yel agua oxigenada concentrada sobre una herida abierta son citotóxicos para el tejido en proceso de cicatrización y retrasan el cierre, a pesar de su eficacia antibacteriana en la superficie. El mercurocromo está prohibido en Francia desde 2006.La eosina tiene un efecto secante, pero ningún efecto antiséptico real. Los aceites esenciales puros aplicados sobre una herida abierta son alergénicos e irritantes. Mezclar dos antisépticos diferentes —especialmente la clorhexidina y los yodados— provoca su inactivación mutua. En el caso de niños menores de 30 meses, mujeres embarazadas en el segundo y tercer trimestre, durante la lactancia o en caso de trastornos tiroideos, la povidona yodada está estrictamente contraindicada. El bicarbonato sódico, que a veces se sugiere para «desinfectar», no tiene ninguna propiedad antiséptica y desequilibra el pH cutáneo.
En una lesión realmente superficial, la cicatriz suele ser invisible con el tiempo, siempre que se respeten algunos principios:
Las señales de alerta que aparezcan entre 24 y 72 horas después de la lesión requieren una consulta médica inmediata. Un enrojecimiento que se extienda más allá de los bordes iniciales de la herida sugiere el inicio de una infección bacteriana. Un calor local anormal, una hinchazón progresiva o un dolor que se intensifica en lugar de disminuir son signos de inflamación infecciosa. La aparición de una secreción purulenta (amarilla o verdosa, maloliente) confirma la infección. Una raya rojiza que asciende a lo largo de la extremidad sugiere una linfangitis, lo cual constituye una urgencia. Un ganglio inflamado en la zona de drenaje (axila, ingle, cuello) suele acompañar a una infección regional. La fiebre, los escalofríos y la fatiga inusual indican una afectación sistémica. Cualquier manifestación sistémica (urticaria generalizada, edema facial, dificultad respiratoria, malestar general) requiere llamar inmediatamente al 15 o al 112.
La consulta sigue siendo imprescindible en varias situaciones:
El farmacéutico de la farmacia sigue siendo el primer punto de contacto para aconsejar el antiséptico y el apósito adecuados, y para derivar al paciente al médico en caso de duda.