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La enuresis en los niños: cómo entenderla y actuar ante ella

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¿Qué es la enuresis?

La enuresis, conocida comúnmente como «hacerse pis en la cama», se refiere a la micción involuntaria que se produce a una edad en la que normalmente ya se debería haber adquirido el control vesical (por lo general, a partir de los 5 años). Afecta principalmente a los niños, pero también puede afectar a los adultos en determinadas situaciones clínicas.

Tradicionalmente se distinguen dos formas principales según las clasificaciones de la International Children's Continence Society (ICCS) y las recomendaciones de la HAS.La enuresis primaria corresponde a una ausencia de control vesical nocturno presente desde el nacimiento, sin un periodo prolongado de continencia nocturna.La enuresis secundaria se produce tras un periodo de al menos seis meses de continencia nocturna y puede estar asociada a factores desencadenantes psicológicos, médicos o ambientales. La enuresis forma parte del conjunto de trastornos urinarios cuya evaluación corresponde a la consulta médica.

¿Cuáles son las causas de la enuresis?

Las causas de la enuresis son multifactoriales y varían según la edad y el contexto. En los niños, la enuresis nocturna primaria aislada suele ser multifactorial; en los adultos, suele ser reflejo de una patología subyacente.

Enlos niños, las causas más frecuentes incluyen: retraso en la maduración del control vesical, poliuria nocturna (producción excesiva de orina por la noche relacionada con una secreción insuficiente de la hormona antidiurética), capacidad vesical reducida, sueño muy profundo con dificultad para despertarse ante los estímulos vesicales. Los factores genéticos desempeñan un papel fundamental: la presencia de antecedentes familiares multiplica significativamente el riesgo, según varios estudios citados por la HAS. Enlos adultos, las posibles causas son más variadas: trastornos neurológicos (esclerosis múltiple, secuelas de un ictus, neuropatías diabéticas), infecciones urinarias, diabetes insulinodependiente o no, hipertrofia benigna de próstata en el hombre, trastornos del sueño (especialmente apneas obstructivas), estrés psicológico grave, determinados medicamentos. Cualquier caso de enuresis en adultos o de enuresis secundaria en niños debe ser objeto de una evaluación médica exhaustiva.

¿Cómo se diagnostica la enuresis?

El diagnóstico de la enuresis se basa principalmente en un enfoque clínico estructurado. Las pruebas complementarias se determinan en función del contexto y la orientación inicial.

La evaluación inicial incluye una historia clínica detallada: edad de inicio, frecuencia de los episodios, duración, antecedentes familiares de enuresis, métodos de aprendizaje del control de esfínteres, antecedentes médicos, medicación y repercusión psicológica. Llevar un registro miccional durante unas semanas (volúmenes de orina diurnos, número y horario de los episodios nocturnos, ingesta de líquidos) aporta información muy valiosa.La exploración clínica busca posibles anomalías neurológicas, vesicales o renales. Las pruebas complementarias se determinan en función del cuadro clínico: análisis de orina (tira reactiva sistemática, cultivo de orina si se sospecha infección), glucemia en ayunas y glucosuria para detectar diabetes, creatinina sérica en caso de sospecha de nefropatía, ecografía del aparato urinario en determinadas indicaciones. Según el contexto, se puede proponer una consulta con un urólogo o un urólogo pediátrico. El diagnóstico diferencial conla incontinencia urinaria (en particular, diurna o de esfuerzo) es importante para orientar el tratamiento.

¿Qué opciones de tratamiento existen?

El tratamiento de la enuresis se basa en un enfoque gradual, que va desde medidas conductuales hasta tratamientos farmacológicos, en función de la gravedad, la edad y el impacto en la calidad de vida.

Las medidas educativas y conductuales constituyen el primer nivel de intervención en el niño, según la HAS. Estas incluyen: explicaciones adaptadas al niño para que no se sienta culpable, restricciones moderadas de la ingesta de líquidos en las horas previas a acostarse (sin privación), vaciado sistemático de la vejiga al acostarse, calendario de noches sin incontinencia con reconocimiento de los progresos y acompañamiento comprensivo por parte de los padres. Se recomiendala alarma para la enuresis (sistema que se activa desde la primera gota de orina) en niños motivados mayores de 7 años, con una eficacia demostrada tras varias semanas o meses de uso. Los tratamientos farmacológicos los prescribe un médico en caso de que fracasen las medidas anteriores: desmopresina (análogo de la hormona antidiurética, en comprimidos o liofilizado), que reduce la producción nocturna de orina, oxibutinina u otros anticolinérgicos en caso de hiperactividad vesical documentada. En los adultos, el tratamiento consiste ante todo en tratar la causa subyacente identificada. La prescripción de medicamentos depende estrictamente de la evaluación médica.

¿Cómo prevenir la enuresis?

La enuresis no siempre se puede evitar, sobre todo en sus formas primarias relacionadas con la maduración neurológica. Sin embargo, algunas medidas sencillas pueden favorecer una buena higiene miccional y limitar ciertos factores agravantes.

Se recomiendan varios hábitos en los niños que están aprendiendo a controlar la micción. Fomentar la micción regular a lo largo del día (cada 2 o 3 horas, sin esperar a sentir urgencia), con un vaciado completo de la vejiga. Limitar de forma razonable la ingesta de líquidos en las dos o tres horas previas a la hora de acostarse, sin privaciones excesivas (el niño debe beber con normalidad durante el día). Establecer una rutina fija para irse a dormir que incluya ir al baño justo antes de acostarse. Limitar las bebidas estimulantes o con alto contenido en cafeína (refrescos tipo cola, té helado). En el caso de los adultos, identificar y tratar rápidamente los factores de riesgo modificables: controlar la diabetes, tratar una infección urinaria, tratar la hipertrofia prostática y gestionar el estrés. Para el apoyo general al bienestar urinario, la selección de productos de farmacia ofrece referencias complementarias, sin sustituir el tratamiento médico.

¿Cuál es la diferencia entre la enuresis nocturna y la diurna?

La distinción entre las formas nocturna y diurna de la enuresis orienta directamente el tratamiento. Sus causas, mecanismos y tratamientos difieren significativamente.

La enuresis nocturna (a veces denominada NE, por «Nocturnal Enuresis») es la forma más frecuente, especialmente en los niños. Consiste en una micción involuntaria durante el sueño y representa la casi totalidad de los casos de enuresis infantil. Suele estar relacionada con un retraso en la maduración, una poliuria nocturna o una capacidad vesical reducida.La enuresis diurna (o incontinencia diurna) se produce durante las horas de vigilia y afecta a una minoría de niños. Puede deberse a: urgencia miccional e inestabilidad vesical (la causa más frecuente en los niños), micciones por rebosamiento (la vejiga no se vacía por completo), disfunción urinaria posmiccional, anomalías anatómicas (en particular, uréter ectópico en las niñas), trastornos conductuales o psicológicos. La enuresia diurna suele requerir una evaluación urológica más exhaustiva (ecografía pre y posmiccional, en ocasiones estudio urodinámico en niños de más edad). El diagnóstico diferencial con una infección urinaria es fundamental.

¿Oculta la enuresis un problema subyacente?

En determinadas situaciones,la enuresis puede revelar efectivamente una patología subyacente que justifique un estudio médico específico. Es fundamental distinguir entre enuresis aislada y enuresis sintomática.

Enlos niños, la enuresis nocturna primaria aislada suele corresponder a un retraso en la maduración y forma parte del desarrollo normal. En cambio, la aparición de una enuresis secundaria debe ser motivo de alerta y dar lugar a una evaluación médica: puede indicar una infección urinaria, anomalías anatómicas del aparato urinario, una diabetes de diagnóstico reciente (poliuria asociada a polidipsia), un trastorno del sueño del tipo apnea obstructiva o trastornos psicoemocionales (ansiedad, depresión, episodio traumático). Enlos adultos, la enuresis rara vez es un problema trivial y debe ser motivo de consulta: puede indicar una enfermedad neurológica progresiva (esclerosis múltiple, neuropatía diabética), una diabetes mal controlada, una hipertrofia benigna de próstata con retención crónica, una infección crónica del tracto urinario o determinadas patologías prostáticas o vesicales. Cualquier caso de enuresis nuevo o inusual en adultos justifica una consulta médica rápida para realizar un estudio adecuado.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Existen varios factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecer enuresis. Su identificación permite una vigilancia específica y un tratamiento adecuado.

Los principales factores de riesgo en los niños incluyen: antecedentes familiares de enuresis (el riesgo se multiplica por 5 a 7 si uno de los progenitores ha padecido enuresis tardía, y aún más si ambos la han padecido), el sexo masculino (los niños se ven afectados aproximadamente el doble que las niñas), los trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), que presentan una comorbilidad documentada con la enuresis, trastornos del sueño (en particular, la apnea obstructiva), episodios de estrés o cambios significativos en la vida (mudanza, nacimiento de un hermano o una hermana, separación de los padres, inicio de la escolarización). Los niños prematuros o con retraso en el desarrollo también pueden presentar una enuresis más prolongada. En los adultos, los factores de riesgo incluyen antecedentes personales de enuresis tardía durante la infancia, diabetes, determinadas patologías neurológicas crónicas, edad avanzada y, en los hombres, patologías prostáticas. La presencia de varios factores no significa que la enuresis vaya a producirse inevitablemente.

¿Existen enfoques naturales complementarios?

Ciertos enfoques no farmacológicos pueden complementar el tratamiento médico, sin sustituirlo. Su utilidad se valora como complemento de los tratamientos de referencia validados.

Las técnicas de relajación (sofrología, meditación, ejercicios de respiración consciente, yoga adaptado a la edad) pueden ayudar a reducir el estrés, identificado como factor desencadenante o agravante en algunos niños y adultos. Los ajustes en la alimentación incluyen la reducción del consumo de bebidas ricas en cafeína (refrescos de cola, té, café), que tienen un efecto diurético, especialmente en la segunda mitad del día. La rehabilitación vesical y el biofeedback, realizados por un fisioterapeuta especializado, pueden resultar útiles en determinadas formas (enuresis diurna, hiperactividad vesical documentada).El apoyo psicológico puede ser beneficioso en caso de repercusiones emocionales significativas o de un contexto familiar difícil. Algunas familias recurren a enfoques complementarios (hipnosis terapéutica, acupuntura pediátrica supervisada) con datos científicos variables; estos enfoques siempre deben discutirse con el médico de referencia. Ningún enfoque complementario debe sustituir a una evaluación médica ni a un tratamiento de referencia en caso de que esté indicado.

¿Qué repercusión tiene en la autoestima y la vida social?

La enuresis puede tener un impacto emocional y social significativo, especialmente en niños y adolescentes. Este impacto justifica un tratamiento comprensivo y global.

Pueden verse afectadas varias facetas. El miedo a la vergüenza suele llevar a evitar ciertas actividades sociales: invitaciones a casa de compañeros, fiestas de pijamas, excursiones escolares, campamentos de verano, deportes de equipo con vestuarios. Esta evitación puede limitar las oportunidades de desarrollo social del niño y crear una sensación de aislamiento. Es frecuente que se produzca una disminución de la autoestima: el niño puede desarrollar un sentimiento de culpa, de anormalidad o de vergüenza, especialmente si el entorno familiar o escolar no es lo suficientemente comprensivo. En el adolescente, las repercusiones en la vida afectiva y en la sexualidad incipiente pueden ser notables. En el adulto, la enuresis puede tener consecuencias importantes en la vida de pareja y en la vida profesional. Es fundamental ofrecerun acompañamiento comprensivo: restarle importancia a la situación, recordar que se trata de una afección médica frecuente y no de una falta, valorar los avances, aunque sean parciales, y fomentar la comunicación abierta. Recurrir a un psicólogo o a un psiquiatra infantil puede resultar útil en caso de que el impacto emocional sea significativo. Las asociaciones de pacientes y familiares (como, por ejemplo, la Asociación Francesa de Enuréticos) ofrecen un apoyo complementario. La consulta médica sigue siendo el primer paso para evaluar la enuresis y proponer un tratamiento adecuado.