Las dolencias invernales agrupan un conjunto de enfermedades infecciosas cuya incidencia aumenta considerablemente entre octubre y marzo. El espectro completo incluye las rinofaringitis (de 3 a 6 episodios al año en los niños), las rinitis y sinusitis, las bronquitis agudas, las otitis medias, las faringitis (virales en un 70-80 %, bacterianas por estreptococo A en un 20-30 % de los casos) y las gastroenteritis por norovirus (pico invernal entre noviembre y marzo). Estas afecciones comparten factores de riesgo comunes: aire frío y seco que debilita las mucosas, promiscuidad y disminución de la vitamina D3. Una estrategia preventiva global que abarque todo este espectro resulta más eficaz que los enfoques centrados en un único agente patógeno.
La jalea real (10-HDA, proteínas royalactina) estimula los macrófagos, las células NK y la producción de interferones de tipo I, al tiempo que aporta vitaminas del grupo B, aminoácidos esenciales y minerales. Arkoroyal Inmunidad Fuerte Bio y Vitaflor Jalea Real 2 500 mg + vitamina D son dos fórmulas de referencia para las curas invernales. El selenio (55-200 µg/día) es un cofactor de la glutatión peroxidasa, que protege a las células inmunitarias del estrés oxidativo inflamatorio, y de la tiorredoxina reductasa, implicada en la regulación de la inmunidad innata antiviral; su carencia aumenta significativamente la virulencia de los virus de la gripe en modelos experimentales.
La cúrcuma (curcuminoides, 500-1000 mg/día en forma biodisponible) inhibe el NF-kB y la COX-2 en el epitelio bronquial, lo que reduce la inflamación de la mucosa que favorece la adhesión de los agentes patógenos. Su acción resulta relevante en la fase aguda de la bronquitis o la rinofaringitis para reducir la hiperreactividad de la mucosa. La vitamina A (retinol, 5 000 UI/día) es indispensable para la diferenciación de las células caliciformes productoras de moco en todo el tracto respiratorio; su carencia provoca una metaplasia escamosa que debilita las mucosas nasales y bronquiales, lo que aumenta la susceptibilidad a las infecciones invernales.
Dos formatos tópicos de acción local sobre las vías respiratorias superiores. Los aerosoles nasales con aceites esenciales (LCA Spray HE, Pileje Azéol) combinan aceites esenciales de ravintsara, niaouli y eucalipto radiata en un excipiente nasal isotónico: acción antiviral por contacto sobre la mucosa y estimulación mucociliar. El propóleo de aplicación local (pastillas 3Chênes, gominolas Pranarom Aromaforce) libera sus flavonoides directamente sobre las mucosas orofaríngeas: acción antibacteriana, antiviral y antiinflamatoria en la zona de primer contacto con el patógeno. Estos formatos tópicos complementan los tratamientos sistémicos creando una barrera activa allí donde los agentes patógenos entran en contacto con el organismo.
Un kit de invierno completo se articula en torno a cuatro categorías. Prevención de fondo (a partir de octubre): vitamina D3 + zinc + selenio + jalea real. Refuerzo activo (ante los primeros síntomas): equinácea + propóleo + saúco. Productos tópicos: spray nasal de aceites esenciales + pastillas de propóleo + cápsulas de tomillo. Homeopatía: Influenzinum 9CH (prevención de la gripe), Oscillococcinum (primeros escalofríos), suero de Yersin (síndrome gripal confirmado). Para las rinofaringitis recurrentes en niños, la combinación de probióticos + propóleo + vitamina D3 es la tríada preventiva mejor documentada. La prevención de los estados gripales completa este conjunto de medidas.
La gastroenteritis por norovirus (GEA invernal) se transmite por vía fecal-oral y a través de las gotículas de vómito; es extremadamente contagiosa (dosis infecciosa: de 10 a 100 virus). La prevención se basa en una higiene rigurosa de las manos (jabón durante 30 segundos; el gel hidroalcohólico es poco eficaz contra el norovirus), la desinfección de superficies con lejía diluida (0,5 %) y la ausencia del colegio o del trabajo durante 48 horas tras la desaparición de los síntomas. Desde el punto de vista nutricional, los probióticos (Lactobacillus rhamnosus GG, Saccharomyces boulardii) reducen la duración de la diarrea entre 1 y 2 días, según varios metaanálisis, y el zinc (20 mg/día en niños) acelera la recuperación de la mucosa intestinal, según la OMS.