El cuidado post-sol es un paso importante en la rutina de belleza tras la exposición al sol.
Su objetivo es calmar, hidratar y mantener el bienestar de la piel expuesta a los rayos UV; estos rayos pueden provocar quemaduras solares, deshidratación cutánea y acelerar el fotoenvejecimiento.
Utilizado como complemento cosmético, ayuda a aliviar las sensaciones de malestar, a rehidratar la piel y a favorecer visiblemente su renovación.
En caso de quemadura solar grave (zona extensa, ampollas, fiebre, malestar, vómitos, sobre todo en niños o personas mayores), acude al médico: un tratamiento cosmético para después del sol nunca sustituye a la atención médica.
Los productos para el cuidado después del sol contienen principios activos reconocidos por sus propiedades calmantes e hidratantes:
Para aprovechar al máximo los beneficios de un tratamiento post-sol, sigue estos pasos:
Lo ideal es aplicar el tratamiento sobre la piel aún ligeramente húmeda para optimizar la penetración de los principios activos.
Un tratamiento post-sol se puede aplicar inmediatamente después de cada exposición al sol y renovarse según sea necesario.
Para las pieles especialmente expuestas (vacaciones, deporte al aire libre, jornadas al aire libre), se suele recomendar una aplicación por la mañana y por la noche durante 3 a 7 días.
En pieles visiblemente enrojecidas o con sensación de tirantez, varias aplicaciones al día pueden ayudar a mantener el confort cutáneo.
En pieles acostumbradas o poco expuestas, basta con una aplicación diaria para mantener la hidratación.
El uso regular de un tratamiento post-sol aporta varios beneficios cosméticos visibles con el tiempo:
El tratamiento post-sol es un producto cosmético de confort e hidratación: NO previene el cáncer de piel ni repara el daño ya causado al ADN celular.
La prevención del cáncer de piel se basa en la protección ANTES de la exposición: protector solar de amplio espectro con un FPS mínimo de 30 (se recomienda FPS 50), ropa que cubra bien, sombrero, gafas de sol y evitar las horas de mayor exposición (de 12:00 a 16:00 en verano).
Se recomienda someterse a revisiones dermatológicas periódicas en caso de tener la piel clara, antecedentes personales o familiares, o numerosos lunares.
El cuidado post-sol sigue siendo un complemento útil, pero nunca sustituye a una protección solar aplicada correctamente.
Existen productos para el cuidado después del sol formulados específicamente para niños y que pueden calmar su piel sensible tras la exposición.
Opta por fórmulas pediátricas sin perfume, hipoalergénicas y a base de ingredientes suaves como el aloe vera, el pantenol o la caléndula.
Bebés menores de 6 meses: no deben exponerse directamente al sol; en caso de quemadura solar en un bebé, acuda inmediatamente al pediatra.
En caso de quemadura solar en un niño (enrojecimiento extenso, ampollas, fiebre, inquietud), acuda a un médico o a un pediatra.
Hay varios signos que pueden indicar que un tratamiento para después del sol actúa de forma positiva:
La eficacia que se percibe suele notarse ya desde las primeras aplicaciones y se refuerza con un uso regular durante unos días.
Una reacción alérgica a un producto para después del sol requiere medidas inmediatas:
Signos de una reacción: enrojecimiento intenso, picor, erupciones cutáneas, sensación de quemazón, hinchazón.
El uso de un tratamiento para después del sol sigue siendo beneficioso incluso sin quemaduras solares visibles.
La exposición al sol, incluso con protección y sin enrojecimiento, deshidrata la piel y la debilita debido al estrés oxidativo provocado por los rayos UV.
El tratamiento post-sol restaurala hidratación, alivia las sutiles sensaciones de calor y favorece el bienestar cutáneo en el día a día.
Además, prolonga el bronceado al limitar la descamación prematura de la piel.
Los tratamientos post-sol suelen ser bien tolerados por la mayoría de los tipos de piel.
Algunas personas pueden experimentar posibles efectos indeseables: enrojecimiento, picor, erupciones cutáneas, hormigueo o sensación de ardor.
Realiza siempre una prueba cutánea en el pliegue del codo 48 horas antes del primer uso, especialmente si tienes la piel alérgica o muy reactiva.
En caso de reacción marcada o persistente, deja de utilizar el producto y consulta a un dermatólogo.
Existen varias alternativas naturales que pueden complementar un tratamiento para después del sol, que deben utilizarse con prudencia:
Estas alternativas no sustituyen a un tratamiento específico en caso de quemadura solar extensa o dolorosa que requiera asesoramiento médico.
El tratamiento post-sol suele poder combinarse con otros productos cosméticos (cremas hidratantes, sérums, tratamientos específicos).
Espera a que el tratamiento post-sol se haya absorbido por completo (de 3 a 5 minutos) antes de aplicar cualquier otro producto, para evitar interacciones.
Si estás siguiendo un tratamiento médico tópico (corticoides, antibióticos, retinoides recetados), consulta a tu médico o farmacéutico antes de combinarlo con un producto cosmético.
Evita los ácidos exfoliantes (AHA, BHA) o los principios activos concentrados (retinol, vitamina C pura) durante las 24-48 horas siguientes a una quemadura solar, sobre la piel sensibilizada.
Para elegir un tratamiento post-sol adecuado para tu piel, hay varios criterios que te pueden servir de guía:
Comprueba la composición completa (INCI) y da prioridad a las marcas transparentes en cuanto a sus certificaciones y trazabilidad.
El plazo de conservación de un producto para después del sol suele oscilar entre 6 y 12 meses tras su apertura, dependiendo de la fórmula y de los conservantes que contenga.
Guarda el producto en un lugar fresco y seco, protegido de la luz directa y del calor, que pueden alterar los principios activos.
Comprueba siempre el PAO (período de uso tras la apertura) indicado en el envase (a menudo simbolizado por un frasco abierto con un número seguido de una «M»).
Si el producto cambiade aspecto, color u olor, deje de utilizarlo y sustitúyalo por uno nuevo.