Congestión prostática: definición y manifestaciones
La congestión prostática (prostatitis crónica no bacteriana, síndrome de dolor pélvico crónico —CPPS según la clasificación del NIH—) representa el 90 % de las prostatitis. Se distingue de la prostatitis bacteriana por la ausencia de gérmenes identificables. Sus manifestaciones son:
- Dolores pélvicos crónicos (perineo, escroto, base del pene, región suprapúbica) que duran más de 3 meses.
- Síntomas urinarios: disuria, polaquiuria, sensación de vaciamiento incompleto.
- Dolor durante la eyaculación o después de ella.
- Repercusiones psicológicas: ansiedad, trastornos del sueño y depresión reactiva relacionadas con la cronicidad.
El diagnóstico se establece por exclusión, tras descartar una infección bacteriana, cálculos urinarios, una patología vesical o un cáncer de próstata. Es imprescindible realizar un reconocimiento médico completo con un urólogo antes de iniciar cualquier tratamiento.
¿Protegen la próstata el licopeno y el zinc?
Hay dos micronutrientes que cuentan con los datos epidemiológicos más sólidos sobre la salud prostática:
- El licopeno (tomate cocido, aceite de oliva): se acumula en la próstata en concentraciones 10 veces superiores. Los metaanálisis muestran una asociación inversa significativa entre la ingesta de licopeno y el riesgo de cáncer de próstata. Mecanismo: reducción del estrés oxidativo de las células epiteliales prostáticas y modulación de las vías del IGF-1.
- El zinc: la próstata es el órgano más rico en zinc del organismo (con una concentración 10 veces superior a la de otros tejidos). Inhibe la 5α-reductasa (enzima que convierte la testosterona en DHT, estimulante del crecimiento prostático) y posee propiedades antiinflamatorias directas sobre las células prostáticas.
¿Selenio y vitamina D3 contra la inflamación prostática?
Dos principios activos que actúan sobre la inflamación y la proliferación celular prostática:
- El selenio (de 100 a 200 µg/día de metionina de selenio): cofactor de la glutatión peroxidasa que protege a las células prostáticas contra el estrés oxidativo. Su deficiencia se asocia a un aumento de los biomarcadores inflamatorios prostáticos (IL-6, TNF-α). Una suplementación adecuada (de 55 a 200 µg/día) sigue siendo relevante para la prevención de la carencia.
- La vitamina D3: su receptor VDR está presente en las células prostáticas y modula su diferenciación. Los estudios de cohorte muestran una asociación entre la insuficiencia de vitamina D3 (< 20 ng/mL) y un mayor riesgo de patologías prostáticas. Se recomienda una suplementación para normalizar los niveles en los hombres con deficiencia.
¿Reducen los omega-3 la inflamación prostática?
Los omega-3 EPA y DHA reducen los leucotrienos B4 y las prostaglandinas E2 proinflamatorias, cuyos niveles son significativamente elevados en el líquido prostático de los pacientes con CPPS. Estudios preliminares muestran una reducción de las puntuaciones sintomáticas (NIH-CPSI) en pacientes que recibieron suplementos de EPA+DHA (de 2 a 3 g/día) durante 12 semanas. Los omega-3 también mejoran la calidad espermática, lo cual es relevante en los casos de CPPS asociados a trastornos de la fertilidad.
¿Es útil la cúrcuma en la congestión prostática?
La cúrcuma (curcuminoides con biodisponibilidad aumentada) inhibe el NF-kB y la COX-2, los dos principales reguladores de la inflamación prostática en el CPPS. Los ensayos clínicos preliminares en pacientes con prostatitis crónica muestran una reducción de las puntuaciones de dolor pélvico y de los síntomas urinarios. La baja biodisponibilidad de la curcumina sola (< 1 %) requiere una fórmula con piperina o fosfolípidos para obtener un efecto sistémico.
¿Qué hábitos de vida favorecen la salud prostática?
Los factores relacionados con el estilo de vida son las herramientas más accesibles para reducir la congestión prostática:
- Actividad física diaria (caminar 30 minutos): reduce la congestión venosa pélvica y la inflamación sistémica en el síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS).
- Hidratación: de 1,5 a 2 litros de agua al día para diluir la orina y reducir la irritación prostática.
- Limitación del consumo de alcohol, cafeína y especias picantes: son irritantes del urotelio que, según está documentado, agravan los síntomas del CPPS.
- Actividad sexual regular (eyaculaciones regulares): recomendada por varias guías urológicas para reducir la estasis del líquido prostático, mecanismo fisiopatológico central de la congestión.
- Ejercicios supervisados para el suelo pélvico: eficaces en los CPPS asociados a una hipertonía del suelo pélvico.