Las cejas ralas suelen ser el resultado de factores acumulativos. Las carencias nutricionales (hierro, zinc, biotina, sílice) son la principal causa reversible: en varios estudios prospectivos se ha asociado un nivel bajo de ferritina (< 30 µg/L) con una pérdida de vello, incluso sin anemia clínica. La depilación excesiva y crónica es la segunda causa: las depilaciones demasiado agresivas repetidas durante años pueden dañar de forma definitiva los folículos pilosos de las cejas. Las causas hormonales (hipotiroidismo, menopausia, SOP) afectan preferentemente al tercio externo de las cejas, lo cual constituye un signo clínico clásico. Las dermatosis (alopecia areata, dermatitis seborreica) y ciertos medicamentos (anticoagulantes, retinoides orales) también contribuyen a la pérdida de densidad de las cejas.
Hay tres micronutrientes que intervienen directamente en la salud de los folículos pilosos de las cejas. El zinc es cofactor de la 5-alfa-reductasa folicular y de las ARN polimerasas necesarias para la división celular en la matriz capilar; su carencia provoca una miniaturización folicular. El azufre (MSM, de 1 a 3 g al día) aporta los átomos indispensables para los puentes disulfuro (-S-S-) de la queratina de las cejas; la resistencia mecánica del pelo depende directamente de ello. El hierro es un cofactor de la ribonucleótido reductasa, que sintetiza el ADN en los bulbos pilosos; unos niveles bajos de ferritina afectan a las cejas antes de provocar una anemia visible.
La sílice (de 30 a 50 mg/día de sílice biodisponible) estimula la síntesis de queratina y colágeno en las células de la matriz folicular. La L-cistina (de 200 a 400 mg al día), un aminoácido sulfurado precursor de los puentes disulfuro, reduce la caída del vello y aumenta la densidad, según estudios aleatorizados en dermatología, tras un periodo de 3 a 6 meses. La tríada sílice + L-cistina + zinc constituye la suplementación nutricional de referencia para el engrosamiento de las cejas por vía oral.
Coexisten dos mecanismos de acción distintos. Los sérums con análogos de las prostaglandinas (cloprostenato de isopropilo —tipo Revitalash Revitabrow—) alargan la fase anágena del ciclo folicular de las cejas entre 3 y 4 semanas; su eficacia clínica está documentada, pero el efecto es reversible al suspender el tratamiento. Los sérums nutritivos (Ecrinal Gel Fortificante, Même Sérum Revitalizante) contienen queratinas vegetales hidrolizadas, péptidos y aceites nutritivos para reforzar la resistencia mecánica del vello existente. Para las cejas muy ralas, la combinación de sérum activo + suplementación nutricional + maquillaje de relleno es el enfoque más completo, orientado a realzar la mirada.
El maquillaje permite compensar visualmente la falta de densidad mientras los tratamientos nutricionales surten efecto. El lápiz de cejas (Avène Couvrance, Avril Crayon Bio) permite trazar pelo a pelo para simular densidad en zonas concretas. La sombra en polvo (Avril Fard Bio) crea un efecto de densidad natural rellenando los espacios vacíos mediante difuminado. La máscara de cejas (Embryolisse) da volumen y fija visualmente los pelos existentes. La técnica profesional óptima combina los tres: lápiz (simulación de pelos) + polvos (densidad) + fijador (duración).
La pérdida hormonal de densidad en las cejas es una de las manifestaciones más tempranas de los desequilibrios tiroideos y de la menopausia. En el hipotiroidismo —incluso subclínico (TSH > 4 mUI/L sin síntomas evidentes) —, la disminución de las hormonas tiroideas ralentiza el metabolismo de los folículos pilosos y alarga la fase telógena (de reposo), lo que reduce la densidad de las cejas. Durante la menopausia, la disminución de los estrógenos desequilibra la proporción entre andrógenos y estrógenos a nivel folicular: los niveles relativamente más elevados de andrógenos miniaturizan los folículos de las cejas siguiendo el mismo mecanismo que en la alopecia androgenética. Se recomienda realizar un análisis hormonal y tiroideo en caso de pérdida repentina de las cejas, antes de cualquier tratamiento cosmético.