La neurastenia (término acuñado por George Beard en 1869) se refería inicialmente a un estado de agotamiento del sistema nervioso. Aunque hoy en día este diagnóstico ha sido sustituido por otras entidades (trastorno de ansiedad, síndrome de fatiga crónica, agotamiento), el término sigue utilizándose en homeopatía y fitoterapia para referirse a un cuadro clínico característico:
Este síndrome afecta especialmente a las personas sometidas a una sobrecarga intelectual prolongada o a repetidos choques emocionales.
La hierba de San Juan (Hypericum perforatum, hipericina + hiperforina + flavonoides) es la planta mejor documentada para los estados depresivos leves a moderados y la astenia nerviosa; está clasificada como medicamento a base de plantas por la EMA. Su mecanismo de acción consiste en la inhibición de la recaptación de serotonina, dopamina y noradrenalina (mecanismo similar al de los ISRS). La infusión (2 g por cada 150 ml de agua hirviendo, 10 minutos, 3 tazas al día) es la forma más económica. Advertencia importante: la hierba de San Juan es un potente inductor del CYP3A4; reduce la eficacia de los anticonceptivos orales, los anticoagulantes (warfarina) y los inmunosupresores. Nunca debe combinarse con antidepresivos clásicos (riesgo de síndrome serotoninérgico). Es imprescindible consultar con un médico antes de cualquier uso si se está siguiendo un tratamiento farmacológico.
La griffonia (Griffonia simplicifolia, semillas ricas en 5-HTP —precursor directo de la serotonina—) resulta útil para la neurastenia con componente depresivo y los trastornos del sueño; el 5-HTP atraviesa la barrera hematoencefálica y aumenta la síntesis de serotonina y melatonina. Posología habitual: 100-300 mg de 5-HTP al día, fuera de las comidas. La rodiola (rosavinas + salidrosida) es el adaptógeno de referencia para las neurastenías de origen por sobrecarga; mejora la resistencia a los factores estresantes, reduce la fatiga mental y mejora el rendimiento cognitivo. Varios ensayos aleatorizados y controlados muestran una reducción significativa de los síntomas de fatiga y agotamiento tras 4 a 8 semanas de suplementación.
Se prescriben varios remedios homeopáticos en función del perfil sintomático. Picricum acidum (9CH) está indicado para el agotamiento intelectual intenso (sobrecarga de trabajo mental, incapacidad para leer o pensar) acompañado de postración física. Lecithinum (4CH) se prescribe para la fatiga nerviosa con trastornos de la memoria y la concentración. Natrum carbonicum (5CH) es adecuado para personas agotadas por el esfuerzo mental, sensibles al calor, al sol y a las tormentas. Xanthoxylum fraxineum está indicado para la astenia nerviosa con dolores neurálgicos asociados. Estas cepas se toman a razón de 5 gránulos, de 2 a 3 veces al día, en un tratamiento de 3 semanas. Los trastornos del sueño asociados (dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos) pueden tratarse de forma complementaria con Coffea o Nux vomica, según los síntomas nocturnos.
La carencia de magnesio es una de las causas micronutricionales más frecuentes de irritabilidad nerviosa e hipersensibilidad sensorial, síntomas que coinciden exactamente con el cuadro clínico de la neurastenia. La vitamina B6 (fosfato de piridoxal, cofactor de la entrada del magnesio en la célula) mejorala absorción del magnesio; las fórmulas de magnesio + B6 son las más eficaces para los estados de tensión nerviosa. Las vitaminas del grupo B (B1 [tiamina], B5 [ácido pantoténico] y B12 [metilcobalamina]) son cofactores esenciales del metabolismo energético neuronal; su déficit, frecuente en casos de sobreesfuerzo, contribuye directamente al agotamiento nervioso.