¿Qué factores fisiológicos influyen en la sexualidad?
La sexualidad viene determinada por la interacción de cuatro factores fisiológicos:
- Eje hormonal: la testosterona es el regulador principal del deseo sexual tanto en hombres como en mujeres. Su producción depende del zinc, el selenio y la vitamina D3. El cortisol crónico es su principal antagonista.
- Sistema vascular: la erección y la lubricación dependen del flujo sanguíneo a través de la producción de óxido nítrico (NO). La L-arginina es el precursor directo del NO; los omega-3 mejoran la elasticidad vascular pélvica.
- Sistema nervioso central: la dopamina modula el deseo y la motivación sexual; la serotonina modula el estado de ánimo y el bienestar emocional en la relación.
- Salud psicológica: la ansiedad por el rendimiento, la depresión y la baja autoestima son las causas más frecuentes de los trastornos sexuales no orgánicos. Se recomienda consultar a un profesional sanitario en cuanto los trastornos sean persistentes.
¿El zinc y la vitamina D3 favorecen el equilibrio hormonal de la sexualidad?
Hay dos micronutrientes fundamentales para la función sexual hormonal:
- El zinc: cofactor de la síntesis de testosterona e inhibidor de la aromatasa (enzima que convierte la testosterona en estradiol en el hombre). Su carencia reduce directamente los niveles de testosterona en sangre y la espermatogénesis. Aportes recomendados: de 8 a 11 mg/día (ostras, semillas de calabaza, carnes rojas).
- La vitamina D3: su receptor está presente en las células de Leydig de los testículos y en los folículos ováricos. Varios metaanálisis confirman una correlación positiva entre los niveles de vitamina D3 y la testosterona total. Una suplementación normalizadora (de 2 000 a 4 000 UI al día) mejora los niveles de testosterona en sangre en los hombres con deficiencia.
¿Mejoran la circulación sexual la L-arginina y los omega-3?
La vascularización pélvica es un factor clave para la función eréctil y la lubricación:
- La L-arginina (de 3 a 6 g al día): precursor directo del óxido nítrico, que induce la relajación de la musculatura lisa de los cuerpos cavernosos. Varios metaanálisis muestran una mejora de la función eréctil con dosis ≥ 5 g/día. Es más eficaz en combinación con el picnogenol (fórmula Prelox®: 80 mg de picnogenol + 3 g de L-arginina).
- Los omega-3 DHA y EPA: mejoran la elasticidad endotelial, reducen la viscosidad sanguínea e inhiben la agregación plaquetaria. Algunos estudios observacionales asocian un elevado aporte de omega-3 con un menor riesgo de disfunción eréctil de origen vascular.
¿Mejora la maca el deseo sexual en hombres y mujeres?
La maca (Lepidium meyenii) es la planta adaptógena más documentada en lo que respecta a la libido. Sus macamidas modulan el eje hipotálamo-hipofisario sin ejercer una acción directa sobre los niveles hormonales. Los ensayos aleatorizados controlados confirman una mejora del deseo sexual sin alteraciones en los niveles de testosterona, estradiol o FSH. En las mujeres, los estudios muestran una mejora de la libido y la satisfacción, así como una reducción de los síntomas de la menopausia (sofocos, sequedad vaginal) tras 6 a 8 semanas. En los hombres, se ha observado una mejora de la libido y de la calidad del esperma en ensayos preliminares.
¿Estimula el tribulus terrestris la sexualidad?
El tribulus terrestris (saponinas protodioscina) estimula la liberación de LH (hormona luteinizante) por parte de la hipófisis, lo que aumenta la producción natural de testosterona. Los estudios clínicos realizados en hombres con disminución de la libido muestran una mejora del deseo y la satisfacción tras 8 a 12 semanas (750 a 1 500 mg/día de extracto estandarizado). Estudios preliminares en mujeres muestran una mejora de la lubricación y del deseo. Precaución: no se recomienda en caso de trastornos prostáticos, cánceres hormonodependientes y durante el embarazo.
Estilo de vida, estrés y sueño: pilares de una vida sexual plena
Más allá de los complementos, los factores relacionados con el estilo de vida tienen un impacto fundamental:
- Actividad física (entrenamiento de resistencia): aumenta los niveles de testosterona entre un 20 % y un 30 % tras 12 semanas y mejora la vascularización pélvica.
- Gestión del estrés crónico: el cortisol es el principal inhibidor de la testosterona, ya que compite por la pregnenolona (precursor común). Se recomiendan la coherencia cardíaca y la meditación de atención plena.
- Calidad del sueño: la producción de testosterona alcanza su máximo durante el sueño profundo. En estudios controlados, un déficit de sueño de 5 días reduce los niveles de testosterona entre un 10 % y un 15 % en hombres jóvenes.
- Alimentación: la dieta mediterránea se asocia a una reducción del riesgo de disfunción eréctil de origen vascular. El consumo excesivo de alcohol inhibe la síntesis de testosterona a partir de 2 o 3 copas por noche.