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Herida lineal superficial: cómo tratar un rasguño

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¿Qué es un rasguño?

Un arañazo es una herida lineal muy superficial, a menudo tan fina como una raya, que solo afecta a la epidermis y, en ocasiones, a la parte más superficial de la dermis. Suele producirse por un contacto puntual y deslizante con una punta o un borde afilado: una uña, una zarza, una ramita, un papel, un juguete, la garra de un animal o un alambre. Sangrado mínimo en forma de puntitos, ardor breve, a veces picor… La evolución suele ser benigna y se resuelve en unos días. Sin embargo, algunas situaciones —sobre todo los arañazos de animales— requieren una vigilancia especial, ya que pueden dar lugar a complicaciones infecciosas específicas.

¿En qué se diferencia de otras heridas?

Hay tres indicios clínicos que permiten clasificarla correctamente:

  • Arañazo: línea fina, poco profunda, sangrado intermitente, causado por el roce de un objeto punzante o de unas garras;
  • Escoria: superficie más amplia, desgarro de la epidermis por fricción, supuración difusa;
  • Corte: bordes definidos, profundidad variable, causado por el corte de un objeto afilado;
  • Mordedura: herida irregular, a menudo contusa, con alto riesgo de infección y de transmisión viral.

La clasificación orienta la actuación: un arañazo superficial solo requiere cuidados sencillos; un arañazo profundo o provocado por un animal puede justificar una consulta médica.

¿Qué hacer en caso de un arañazo superficial?

El protocolo estándar en 5 pasos:

  • Lavarse bien las manos;
  • Enjuagar la zona con agua del grifo durante 2 o 3 minutos;
  • Limpiar suavemente con un jabón líquido suave y sin perfume;
  • Secar con suaves toques con una gasa estéril;
  • Aplicar una solución antiséptica adecuada (clorhexidina acuosa como primera opción);
  • Cubrir con un apósito adhesivo sencillo si la zona está expuesta a rozaduras, o dejar al aire libre en una zona protegida;
  • Repetir la desinfección una vez al día durante 2 a 3 días.

En las zonas muy expuestas (cara, manos), un bálsamo cicatrizante con centella asiática, pantenol o alantoína favorece la recuperación.

¿Hay que preocuparse por los arañazos de los animales?

Sí, más que por un arañazo «normal». Las garras de los animales son portadoras de una flora bacteriana particular y exponen a infecciones específicas:

  • Enfermedad de las garras del gato (bartonelosis): causada por Bartonella henselae, se manifiesta entre 1 y 3 semanas después con una pápula, seguida de un ganglio regional inflamado y doloroso, y en ocasiones fiebre. Es imprescindible acudir al médico; es posible un tratamiento con antibióticos;
  • Pasteurelosis: infección por Pasteurella multocida, temida tras arañazos y, sobre todo, mordeduras de gato. Aparición rápida (de 3 a 24 horas) de enrojecimiento intenso, calor, dolor desproporcionado y, en ocasiones, secreción. Se requiere consulta médica inmediata y tratamiento con antibióticos;
  • Riesgo de rabia: en Francia metropolitana, el riesgo es extremadamente bajo, pero no nulo (quirópteros, animales importados). Cualquier arañazo o mordedura de un animal salvaje, callejero o desconocido justifica una consulta médica inmediata y la notificación al centro antirrábico de referencia;
  • Riesgo de tétanos: se debe comprobar sistemáticamente el estado de vacunación antitetánica.

Medidas útiles: lavarse a fondo (10 minutos) con agua y jabón, desinfectar la herida y acudir al médico en el plazo de un día ante cualquier arañazo de animal, incluso si es superficial.

¿Qué signos de infección hay que vigilar?

Señales de alerta entre las 24 y las 72 horas siguientes al arañazo:

  • Enrojecimiento que se extiende más allá de los bordes de la herida inicial;
  • Calor local anormal;
  • Dolor que se intensifica en lugar de disminuir;
  • Hinchazón progresiva;
  • Secreción purulenta de color amarillo o verdoso;
  • Una raya rojiza que se extiende a lo largo de la extremidad (linfangitis);
  • Ganglio inflamado y doloroso en la zona de drenaje (axila, ingle, cuello);
  • Fiebre, escalofríos, cansancio inusual;
  • En caso de arañazo de un animal: vigilancia más estrecha durante 2 o 3 semanas.

La aparición de cualquiera de estos síntomas requiere acudir al médico.

¿Cómo evitar una cicatriz visible?

En el caso de un arañazo superficial, la cicatriz suele ser invisible con el tiempo. Hay algunas precauciones que ayudan a ello:

  • No rascarse la costra que se forma, ya que protege el tejido en formación;
  • Evitar la exposición directa al sol en la zona durante 4 a 6 semanas (hiperpigmentación posinflamatoria);
  • Utilizar protección solar con FPS 50 a diario en cuanto se haya caído la costra;
  • Aplicar un tratamiento cicatrizante (centella, alantoína, dexpantenol) una vez que la herida se haya cerrado;
  • Masajear suavemente la zona entre 2 y 3 minutos al día a partir de la segunda semana;
  • Hidratar la piel con regularidad para mantener la flexibilidad de la cicatriz;
  • En el rostro, evitar el maquillaje cubriente durante los primeros días.

¿Qué precauciones hay que tomar en el caso de los niños?

Los niños se hacen arañazos con frecuencia mientras juegan: entre ellos, con los juguetes o cuando les arañan los gatos o perros de la familia. Algunas reglas sencillas:

  • Mantener las uñas cortas para reducir la frecuencia de los arañazos espontáneos (tanto los suyos como los de otros niños);
  • Enseñarles lo antes posible el hábito de «agua y jabón suave» en el grifo del baño;
  • Elegir tiritas de colores o con dibujos para restar importancia al cuidado;
  • Comprobar el carné de vacunación antitetánica para ver las fechas de los refuerzos;
  • Cualquier arañazo de un animal —incluidos los de compañía— en la cara, el cuello o las manos de un niño pequeño: acudir al médico;
  • En el caso de los niños que tienden a rascarse las heridas (piel atópica, ansiedad), vigilar especialmente la aparición de una sobreinfección.

¿Cuándo hay que acudir al médico?

Es imprescindible acudir al médico en las siguientes situaciones:

  • Cualquier arañazo de un animal, aunque parezca leve;
  • Un arañazo profundo, largo o en una zona funcional (palma de la mano, articulación);
  • Lesión en el ojo, los párpados o los órganos genitales;
  • Signos de infección tras 48-72 horas;
  • Un arañazo en una persona inmunodeprimida, diabética o anciana frágil;
  • Ausencia de cicatrización al cabo de 10 a 15 días;
  • Última vacuna antitetánica hace más de 20 años o estado vacunal desconocido;
  • Sospecha de mordedura (a menudo confundida con un arañazo profundo).

El farmacéutico de la farmacia sigue siendo el primer punto de contacto para los primeros auxilios y la derivación médica si es necesario.