Una quemadura solar es una lesión cutánea provocada por una exposición excesiva a los rayos ultravioleta del sol, sobre todo los UVB, que causan el enrojecimiento inmediato, y los UVA, que provocan el envejecimiento y lesiones profundas en el ADN. La reacción inflamatoria aparece entre 4 y 6 horas después de la exposición, alcanza su punto álgido a las 24 horas y remite en un plazo de 3 a 7 días, dependiendo de la intensidad. Los fototipos claros (I y II), los niños y las personas que toman medicamentos fotosensibilizantes (ciclinas, AINE, ciertos diuréticos) corren un riesgo especial. Una barrera cutánea intacta limita la gravedad. Consulta también la página sobre quemaduras solares para conocer los cuidados tras la exposición.
El factor de protección solar (FPS) debe adaptarse al fototipo y a la exposición:
Renovar la aplicación cada 2 horas y después de cada baño o sudoración intensa.
Varias gamas dermocosméticas de referencia cubren esta indicación. Las cremas solares minerales de alta protección (óxido de zinc, dióxido de titanio) son especialmente adecuadas para pieles sensibles, atópicas, jóvenes o reactivas. Marcas especializadas: Anthelios de La Roche-Posay, Photoderm de Bioderma, Photoderm Mineral de Uriage, Spray Solaire de Avène, Bariésun de Uriage, Solar Expertise de Vichy. Para deportistas y actividades prolongadas: versiones muy resistentes al agua. Para pieles con imperfecciones: fórmulas no comedogénicas en forma de gel-crema. Para rostros expuestos a diario: protección solar SPF 30-50 debajo del maquillaje, idealmente una fórmula con acabado seco.
Al volver de la exposición, hay varias medidas inmediatas que limitan la gravedad de la quemadura solar. Ducha tibia o fresca (nunca helada) durante 5 a 10 minutos. Bruma de agua termal calmante (Avène, La Roche-Posay, Uriage) en forma de pulverización. Aplicación generosa de un gel o una leche para después del sol en todas las zonas expuestas. Mayor hidratación oral: de 1,5 a 2 litros en las horas siguientes. Analgésico oral si hay dolor (paracetamol o ibuprofeno por su efecto antiinflamatorio). Evitar cualquier nueva exposición al sol durante 4 a 7 días. Aplicación de un bálsamo relipidante con pantenol o centella asiática dos veces al día durante 5 a 7 días.
Existen varios principios activos dermocosméticos que calman de forma inmediata:
Marcas de referencia para el cuidado posol: Biafine, Cicaplast B5+, Cicalfate+ de Avène, Bepanthen, Aprèssoleil de Bioderma, Lipikar Baume AP+.
Los niños son especialmente vulnerables a las quemaduras solares y a sus consecuencias a largo plazo. No se debe exponer directamente al sol antes de los 6 meses. Fotoprotección mineral con SPF 50+ en todas las zonas expuestas, que debe renovarse cada 2 horas. Ropa anti-UV (UPF 50+) de manga larga, sombrero de ala ancha y gafas adecuadas. Evitar la exposición entre las 11:00 y las 16:00 horas. Hidratación oral frecuente. Beber en cantidad incluso sin tener sed. Estar atento a los primeros signos de insolación (enrojecimiento, somnolencia, irritabilidad, vómitos); proteger al niño inmediatamente y hacerle beber agua. Reforzar la inmunidad cutánea con complementos adecuados a la edad antes del verano (carotenoides en cápsulas o a través de la alimentación).
Las quemaduras solares repetidas a lo largo de la vida tienen graves consecuencias a largo plazo. Aumento documentado del riesgo de cáncer de piel: melanoma (el más peligroso), carcinoma basocelular y carcinoma epidermoide. Envejecimiento cutáneo acelerado (fotoenvejecimiento) con arrugas, manchas pigmentarias, pérdida de elasticidad y fragilidad capilar. Hiperpigmentación postinflamatoria duradera en las zonas quemadas. Se recomienda un chequeo dermatológico periódico en personas con fototipo claro, con múltiples exposiciones en el pasado o que hayan sufrido quemaduras solares graves antes de los 18 años. Tratamiento oral con antioxidantes (vitamina C, vitamina E, selenio, carotenoides) como preparación para el verano.
Acudir rápidamente al médico si: quemadura solar extensa (más del 10 % de la superficie corporal), numerosas ampollas (2.º grado), fiebre, escalofríos, náuseas, mareos (insolación asociada a deshidratación), signos de infección en las ampollas (enrojecimiento extenso, pus, fiebre), quemadura solar en niños menores de 3 años, estado fotosensibilizante (lupus, medicamentos). En caso de insolaciones graves con alteraciones de la conciencia: acudir inmediatamente al servicio de urgencias. Cualquier lesión pigmentada que evolucione (tamaño, color, contorno, asimetría según la regla ABCDE) tras antecedentes de múltiples quemaduras solares requiere una consulta dermatológica inmediata.