0
Menu

Exfoliación corporal: cómo preparar el cuerpo para la depilación y el bronceado

Filtro
Número de productos : 13
Ordenar
Ordenar
Cerrar
Avril Exfoliante corporal bio 200 ml Avril Exfoliante corporal bio 200 ml
8,95 €
Envío en 24 horas
La-Rosée Exfoliante Corporal Nutritivo recargable 200 g La-Rosée Exfoliante Corporal Nutritivo recargable 200 g
200 g Rellenar
18,90 €
Añadir al carrito
Envío en 24 horas
Eucerin UreaRepair Gel Limpiador 5% Urea 400 ml Eucerin UreaRepair Gel Limpiador 5% Urea 400 ml
13,90 €
Envío en 24 horas
Garancia Anti-Fragancia Piel de Cocodrilo Fórmula Embrujadora 400 ml -9,99 € Garancia Anti-Fragancia Piel de Cocodrilo Fórmula Embrujadora 400 ml
19,91 € 29,90 €
Envío en 24 horas
Jonzac Ressourçant Exfoliante Corporal 200 ml Jonzac Ressourçant Exfoliante Corporal 200 ml
15,70 €
Envío en 24 horas
SVR Xerial Exfoliante Corporal 100 g SVR Xerial Exfoliante Corporal 100 g
8,89 €
Envío en 24 horas
Somatoline Luminosidad Exfoliante Corporal 350g Somatoline Luminosidad Exfoliante Corporal 350g
22,90 €
Envío en 24 horas
Cavaillès Cuidado Corporal Exfoliante Bálsamo Piel Sensible 200 ml Cavaillès Cuidado Corporal Exfoliante Bálsamo Piel Sensible 200 ml
13,49 €
Envío en 24 horas
Isispharma Glyco-A Peeling Corporal 10% Ácido Glicólico 200 ml Isispharma Glyco-A Peeling Corporal 10% Ácido Glicólico 200 ml
29,90 €
Envío en 24 horas
Akileïne Crema Exfoliante 75 ml Akileïne Crema Exfoliante 75 ml
8,30 €
Envío en 24 horas
Exfoliante corporal bio Propolia 150 ml Exfoliante corporal bio Propolia 150 ml
18,90 €
Enviado en 5 a 7 días hábiles

¿Qué es un exfoliante corporal?

La exfoliación corporal es un tratamiento exfoliante diseñado específicamente para la piel del cuerpo, más gruesa y resistente que la del rostro. Su función principal es eliminar las células córneas acumuladas en la superficie, pero sus beneficios van mucho más allá: prepara la piel para los tratamientos posteriores (hidratantes, autobronceadores, aceites), reduce los vellos encarnados en las personas que se depilan, unifica el tono de la piel antes de la exposición solar y realzael brillo del cutis corporal. Heredero de tradiciones milenarias (hammam oriental, sauna nórdica, baño japonés), el exfoliante corporal ha evolucionado mucho en sus formulaciones, respetando ahora mejor la barrera cutánea que los exfoliantes de grano grueso de décadas pasadas.

¿Qué zonas del cuerpo se benefician más de ello?

Hay algunas zonas específicas que merecen una atención especial:

  • Piernas: superficie extensa, expuesta al roce de la ropa, acumulación rápida;
  • Espalda: zona de difícil acceso pero propensa a las imperfecciones, que debe exfoliarse con un guante o una esponja ergonómica;
  • Brazos y hombros: a menudo olvidados, con acumulación visible bajo luz rasante;
  • Codos y rodillas: zonas de apoyo con engrosamiento espontáneo, que requieren una exfoliación frecuente;
  • Talones: la capa córnea más gruesa del cuerpo; en casos marcados, hay que prestar atención a las callosidades;
  • Glúteos: la exfoliación resulta útil para pieles con queratosis pilosa o imperfecciones residuales;
  • Escote y cuello: hay que incluirlos en la rutina facial, ya que la piel también es fina en estas zonas.

¿Cómo utilizarlo para evitar los vellos encarnados?

Los vellos encarnados son una de las principales indicaciones del exfoliante corporal, especialmente en personas que sedepilan con regularidad (cera, cuchilla, depiladora). El mecanismo es sencillo: a medida que la capa córnea se engrosa, los vellos que vuelven a crecer se topan con una barrera que sortean curvándose bajo la piel. La exfoliación libera esta vía de salida. La frecuencia ideal es dos veces por semana en las piernas, las axilas y la zona del bikini, comenzando entre 48 y 72 horas después de la depilación para no irritar la piel recién tratada. En las zonas propensas a los vellos encarnados (el cuello en los hombres, la zona del bikini en las mujeres), una exfoliación química suave con BHA o PHA suele resultar más eficaz que la exfoliación con granos, que puede hacer sangrar las zonas inflamadas.

¿Hay que exfoliarse antes o después de broncearse?

La regla es clara: exfoliar antes, nunca después de la exposición al sol. Una exfoliación entre 24 y 48 horas antes de la exposición elimina las células muertas que impedirían un bronceado uniforme y deja al descubierto una piel que captará los rayos UV de forma más homogénea. El bronceado resultante dura más tiempo, ya que se fija en las células vivas, no en la capa córnea a punto de descamarse. Por el contrario, exfoliarse justo después de la exposición equivale a arrancar el bronceado junto con las células muertas, y expone a la piel, ya sensibilizada, a microlesiones. Combinada con un autobronceador, la exfoliación previa garantiza un acabado uniforme y evita el efecto «manchas». En cualquier caso, la protección solar con un FPS de 30 a 50 a la mañana siguiente sigue siendo imprescindible, sobre todo en una piel recién exfoliada.

¿En qué ritual de hammam o spa nos inspiramos?

El ritual oriental del hammam sigue siendo la referencia en materia de exfoliación corporal. Su principio: el vapor de agua húmeda a 40-45 °C durante 10 a 20 minutos ablanda la capa córnea, que luego se desprende muy fácilmente con un guante de crin (kessa) y un jabón negro tradicional a base de aceite de oliva y aceitunas negras trituradas. El resultado impresiona por su suavidad y profundidad. En casa, se puede imitar más o menos: una ducha caliente prolongada, seguida de la aplicación de un jabón negro y, a continuación, una exfoliación con el guante kessa mediante movimientos circulares firmes. Los rituales japoneses (baño prolongado, seguido de un cepillado en seco) y nórdicos (sauna + cepillado suave) ofrecen alternativas complementarias. Todos comparten un punto en común: la preparación térmica de la piel antes de la acción exfoliante, lo que multiplica su eficacia sin agredirla.

¿Cómo incorporarlo a la rutina de la ducha?

El momento en que se realiza la exfoliación influye en el resultado:

  • Siempre tras unos minutos bajo el agua caliente para que la piel se ablande;
  • Sobre la piel húmeda, nunca seca;
  • Con movimientos circulares, de abajo hacia arriba, para estimular la circulación venosa de retorno (de las piernas hacia el corazón);
  • Insistir en los codos, las rodillas y los talones, pero rozar ligeramente el vientre y la parte interior de los muslos (zonas más delicadas);
  • Duración total: de 3 a 5 minutos como máximo;
  • Aclarar abundantemente con agua tibia y luego fría para cerrar los poros;
  • Secar con una toalla limpia y aplicar inmediatamente una leche, una crema o un aceite corporal nutritivo sobre la piel aún húmeda.

¿Qué fórmulas son adecuadas para la piel seca del cuerpo?

La piel seca del cuerpo —frecuente en invierno, en las piernas, los brazos y la espalda— requiere fórmulas nutritivas que exfolien sin deshidratar. Los exfoliantes a base de azúcar fino resultan más suaves que los de sal marina, que deben reservarse para las zonas muy gruesas. Los aceites base (aceite de oliva, de jojoba, de almendra dulce, de argán) aportan una nutrición inmediata, especialmente valiosa para las pieles con tendencia a la sequedad. El café molido, de grano fino, proporciona un efecto tonificante gracias a la cafeína y un agradable aroma amaderado. Ingredientes que hay que evitar: sal gruesa (demasiado abrasiva), microperlas de plástico (prohibidas desde 2018 en los cosméticos que se aclaran), bicarbonato sódico (su pH alcalino desequilibra el pH cutáneo) y trozos grandes de cáscaras trituradas. Termina siempre con una hidratación oclusiva: manteca de karité, ghee de coco o aceite de almendra dulce sobre la piel aún húmeda.

¿Qué zonas requieren una atención especial?

Hay tres situaciones en las que hay que actuar con precaución o abstenerse:

  • Zonas con acné (espalda, glúteos, brazos): es preferible utilizar BHA químicos en lugar de exfoliantes granulados, que dispersan las bacterias;
  • Heridas, quemaduras recientes, costras, cicatrices recientes: no realizar ninguna exfoliación hasta que la piel se haya cerrado por completo;
  • Eczema o psoriasis en fase aguda: suspender la exfoliación hasta que las placas se calmen;
  • Estrías activas (rojas-violáceas): no frotar, esperar a que maduren;
  • Tatuajes recientes (menos de 2 meses): no realizar exfoliaciones, riesgo de decoloración;
  • Personas diabéticas con neuropatía: precaución en los pies (pérdida de sensibilidad protectora);
  • En caso de duda persistente o de lesión inusual, consultar a un dermatólogo antes de introducir una nueva rutina de exfoliación.