Las células muertas son corneocitos, es decir, queratinocitos que han llegado al final de su ciclo de diferenciación. Procedentes de la capa basal de la epidermis, migran hacia la superficie acumulando queratina y, a continuación, se desprenden en un proceso natural denominado descamación. Cada día se renuevan decenas de miles de células sin que nos demos cuenta. Cuando este mecanismo se altera, las células se acumulan en la superficie: tez apagada, textura áspera, poros obstruidos y tratamientos menos eficaces. Favorecer esta renovación con principios activos adecuados, al tiempo que se preserva la barrera cutánea, es el objetivo de cualquier rutina moderna para una piel radiante.
El ciclo celular completo dura unos 28 días en los adultos jóvenes. Se alarga con la edad: de 40 a 60 días a partir de los 50 años, y aún más a partir de los 70. Se compone de cuatro etapas: producción de queratinocitos en la capa basal, migración vertical a través de las capas espinosa y granular, diferenciación en corneocitos en la capa córnea y, por último, descamación en la superficie. El estrés oxidativo, los rayos UV, la contaminación, la deshidratación y el tabaco ralentizan este ciclo. Por el contrario, varios principios activos cosméticos lo estimulan de forma eficaz; en ellos se basa una rutina estructurada para lograr un cutis radiante.
Varias familias de principios activos favorecen la descamación:
Una piel bien hidratada se descama con mayor facilidad y regularidad que una piel deshidratada.El ácido hialurónico retiene hasta 1 000 veces su peso en agua, lo que lo convierte en el hidratante de referencia en la cosmética moderna. La glicerina es un humectante clásico muy bien tolerado.La urea al 5-10 % es un queratolítico suave, a la vez hidratante y exfoliante mecánico, especialmente interesante para pieles con queratosis pilaris o sequedad recurrente. Las ceramidas reconstituyen el cemento intercelular y mejoran la función barrera. Marcas especializadas: Hyalu B5 de La Roche-Posay, Hydrance de Avène, Hydrabio de Bioderma, Aquaphor de Eucerin.
Los antioxidantes protegen a las células nuevas del estrés oxidativo diario (rayos UV, contaminación, tabaco). La vitamina C estabilizada (ácido ascórbico al 10-20 %, ascorbil glucósido, fosfato de magnesio y ascorbilo) sigue siendo el antioxidante cosmético mejor documentado: antirradicalario, antitirosinasa y cofactor de la síntesis de colágeno. La vitamina E (tocoferol) protege los lípidos cutáneos. El resveratrol y el ácido ferúlico potencian el efecto de la vitamina C. Los polifenoles del té verde, la coenzima Q10 yla astaxantina completan la gama. Complementos orales sinérgicos: omega-3, zinc, selenio, vitamina C y polifenoles vegetales.
Una rutina estructurada para recuperar la luminosidad se basa en tres o cuatro pilares sencillos:
Efecto visible enla luminosidad de la tez a partir de la cuarta semana; optimización continua durante 3 a 6 meses.
La exfoliación excesiva altera el ciclo al agredir a las células en formación, lo que, paradójicamente, ralentiza la renovación en lugar de acelerarla. Descuidar la fotoprotección acelera el envejecimiento celular mucho más de lo que cualquier tratamiento antiedad puede compensar. Multiplicar los principios activos potentes en una misma rutina (retinol + AHA + BHA + vitamina C concentrada) provoca irritación y sensibilización. A evitar: el tabaco (reduce la microcirculación y empobrece la oxigenación celular), la falta de sueño (la regeneración tiene lugar sobre todo por la noche) y una alimentación desequilibrada y pobre en antioxidantes. El bicarbonato sódico casero sigue estando contraindicado (su pH alcalino desequilibra de forma duradera el pH fisiológico de la piel, que es de aproximadamente 5,5).
La ralentización fisiológica del ciclo celular justifica una adaptación progresiva de la rutina. Antes de los 30 años: fotoprotección rigurosa, antioxidantes, hidratación, exfoliaciones ocasionales; la rutina sigue siendo ligera. De 30 a 40 años: introducción del retinol en una cura progresiva, vitamina C a diario, AHA dos veces por semana. De 40 a 50 años: retinol y AHA en alternancia regular, péptidos como tratamiento complementario, cuidados ricos en ceramidas. A partir de los 50 años: principios activos más concentrados (según la tolerancia), peeling cosmético regular, tratamientos relipidantes y nutritivos. La constancia prima sobre la potencia: un ciclo celular dura varias semanas, los efectos cosméticos se miden a lo largo de varios meses.