El cáncer es un conjunto de más de 100 enfermedades caracterizadas por una proliferación celular anómala e incontrolada. Estas células pueden invadir los tejidos circundantes y extenderse a otras partes del cuerpo —un proceso denominado metástasis— y se clasifican según el tipo de célula afectada inicialmente. Las causas son multifactoriales y combinan factores genéticos, ambientales y relacionados con el estilo de vida: tabaquismo, dieta pobre en frutas y verduras, sobrepeso, sedentarismo, consumo excesivo de alcohol, exposición a la radiación ultravioleta sin protección y ciertas infecciones virales crónicas.
El diagnóstico se basa generalmente en la biopsia (extracción y análisis microscópico de una muestra de tejido), complementada con técnicas de imagen médica (radiografía, resonancia magnética, tomografía computarizada) y análisis de sangre para detectar marcadores tumorales específicos. Los síntomas de alerta, que varían según el tipo y el estadio, incluyen pérdida de peso inexplicable, cambios persistentes en los hábitos intestinales o urinarios, sangrados anormales, una llaga que no cicatriza, fatiga persistente e inexplicable o la presencia de una masa palpable; cualquier síntoma de este tipo justifica una consulta médica inmediata.
Aunque no todos los cánceres son evitables, existen varias medidas contrastadas que reducen significativamente el riesgo general:
Los antioxidantes presentes de forma natural en frutas y verduras (vitaminas, polifenoles) contribuyen a neutralizar el estrés oxidativo celular, mecanismo implicado en ciertos procesos de carcinogénesis; sin embargo, es la alimentación global equilibrada, y no la suplementación aislada en dosis elevadas, la que se asocia a un beneficio preventivo documentado por las autoridades sanitarias. La vitamina C y la vitamina D3 contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario, aunque no existe ninguna prueba científica sólida que demuestre que la suplementación prevenga o trate el cáncer.
Las opciones terapéuticas varían según el tipo y el estadio del cáncer: cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia, terapia dirigida u hormonoterapia —a menudo combinadas en un protocolo decidido por un equipo oncológico multidisciplinar en función de la localización, el tamaño del tumor y el estado general del paciente. Algunos tipos de cáncer presentan un componente hereditario significativo (mama, ovario, colon, próstata); las pruebas genéticas permiten evaluar este riesgo en las familias afectadas.
La detección precoz —mamografía para el cáncer de mama, pruebas de detección del cáncer colorrectal según las recomendaciones oficiales por grupos de edad— permite identificar un cáncer antes de que aparezcan los síntomas, lo que aumenta considerablemente las posibilidades de éxito terapéutico. Ningún enfoque natural, antioxidante o complementario sustituye a estas pruebas de detección ni a los tratamientos médicos validados; cualquier duda sobre la prevención, el diagnóstico o un tratamiento complementario que se esté barajando debe dirigirse obligatoriamente a un médico o a un equipo oncológico.