¿Qué es una rozadura?
Una rozadura es una herida superficial de la piel causada por el roce contra una superficie rugosa —asfalto, grava, pista deportiva, pared, corteza de árbol—. Se caracteriza por un desgarro de la epidermis, a veces hasta la dermis superficial, en una superficie a menudo amplia pero poco profunda. De este modo, se distingue de un corte (herida provocada por un objeto cortante), de un desgarro o de una quemadura térmica. Los bordes son irregulares, la zona afectada arde, supura ligeramente y puede contener restos (tierra, gravilla, briznas de hierba). Muy frecuente en niños y deportistas, la escoria merece un tratamiento cuidadoso para limitar el riesgo de infección y la posible formación de cicatrices.
¿En qué se diferencia de otras lesiones?
Los indicios clínicos son útiles:
- Hesión: desgarro amplio, poco profundo, bordes irregulares, sangrado difuso en forma de mancha;
- Corte: bordes nítidos, profundidad variable, sangrado más localizado, causado por un objeto cortante;
- Quemadura: sin desgarro, eritema o ampolla, causada por calor, sustancias químicas o electricidad;
- Contusión: sin rotura cutánea, hematoma bajo la piel intacta;
- Herida contaminada por salpicaduras: requiere una limpieza prolongada, o incluso un cepillado suave, para evitar el «tatuaje traumático».
¿Qué medidas hay que tomar en primer lugar?
El protocolo de primeros auxilios:
- Lavarse las manos antes de cualquier manipulación;
- Enjuagar abundantemente con agua del grifo (potable) durante 5 a 10 minutos;
- Utilizar un jabón líquido suave y sin perfume para eliminar la suciedad;
- Eliminar los restos con una gasa estéril mediante movimientos suaves; las piedrecitas y las hebras deben retirarse una a una, con unas pinzas estériles si es necesario;
- Secar con toques suaves con una gasa estéril;
- Aplicar una solución antiséptica adecuada (clorhexidina acuosa como primera opción; povidona yodada, salvo en zonas extensas, durante el segundo y tercer trimestre del embarazo y en niños menores de 30 meses);
- Cubrir con un apósito graso o de interfaz que no se adhiera al lecho de la herida (preferible a un apósito adhesivo convencional en una escarcha exudativa).
¿Por qué es fundamental limpiar a fondo la herida?
Las rozaduras deportivas o provocadas por una caída sobre el asfalto suelen contener residuos (guijarros, partículas de alquitrán, briznas de hierba, tierra). Si estos cuerpos extraños no se retiran antes de la cicatrización, quedan atrapados bajo la piel nueva, creando un «tatuaje traumático»: una coloración azulada o negruzca definitiva muy difícil de corregir posteriormente. Por lo tanto, la limpieza inicial debe ser meticulosa, aunque lleve más de 10 minutos, con agua y jabón suave, a veces con un cepillado muy suave con una gasa estéril humedecida. En el caso de rozaduras faciales extensas o muy sucias, una consulta médica permite realizar una limpieza instrumental de forma segura.
¿Qué apósito elegir para una rozadura?
La elección depende dela extensión y del grado de exudación de la herida:
- Apósito graso (interfaz de tul impregnada de vaselina o silicona): la opción de referencia para las rozaduras, evita que se adhiera y arranca menos la piel cicatrizada;
- Apósito hidrocoloide: favorece la cicatrización en ambiente húmedo tras las primeras 24 horas; resulta adecuado para las zonas articulares (rodilla, codo);
- Apósito hidrocoloidal para rozaduras muy exudativas;
- Compresas estériles + venda en zonas extensas;
- A evitar durante las primeras 24-48 horas: apósito adhesivo convencional que se pega al lecho de la herida supurante;
- Cambiar el apósito a diario o inmediatamente si está saturado o sucio;
- En el caso de rozaduras faciales superficiales: dejarlas al aire libre tras desinfectarlas puede acelerar la cicatrización, siempre que se protejan del sol.
¿Qué remedios calmantes se deben utilizar?
Hay varios principios activos calmantes y cicatrizantes que han demostrado su eficacia:
- Aloe vera en gel puro: efecto refrescante y calmante inmediato, que debe aplicarse tras la desinfección;
- Pantenol (dexpantenol, vitamina B5): el reestructurante cutáneo por excelencia;
- Alantoína y centella asiática: calmantes y reestructurantes;
- Miel (a ser posible, de manuka): propiedades antibacterianas e hidratantes, sobre la herida limpia;
- Caléndula en macerado oleoso: calmante tradicional;
- Cremas cicatrizantes de laboratorios dermatológicos (a base de cobre, zinc y manganeso, dexpantenol y madecassoside);
- A evitar en heridas abiertas: aceites esenciales puros, alcohol al 70°, agua oxigenada concentrada, mercurocromo.
¿Se puede hacer deporte con una rozadura?
Sí, bajo ciertas condiciones:
- La herida debe estar limpia, desinfectada y cubierta con un apósito adecuado (impermeable para la piscina);
- Evitar las actividades que vuelvan a exponer la zona a roces o salpicaduras (ciclismo, BTT, deportes de deslizamiento) durante 7 a 10 días;
- Cambiar el apósito después del esfuerzo, especialmente en caso de sudoración abundante;
- Ducharse inmediatamente después de practicar deporte, limpiar de nuevo la zona y colocar un apósito nuevo;
- No bañarse en el mar, en la piscina ni en aguas estancadas durante la fase de supuración (entre 48 y 72 horas como mínimo);
- Estar atento a cualquier empeoramiento: enrojecimiento creciente, calor, dolor que se intensifica → interrumpir la actividad y acudir al médico.
¿Cuándo acudir al médico?
Es imprescindible acudir al médico en las siguientes situaciones:
- Hesión extensa (más que la superficie de una mano), especialmente en niños;
- Presencia de restos profundamente incrustados imposibles de extraer;
- Sangrado abundante o prolongado;
- Heredura en la cara con riesgo de dejar cicatrices estéticas;
- Afectación del ojo, del conducto auditivo o de los órganos genitales;
- Signos de infección tras 48-72 horas: enrojecimiento creciente más allá de los bordes, calor, hinchazón, secreción purulenta, dolor que se agrava, raya roja que se extiende hacia arriba, fiebre;
- Herida causada por mordedura de animal o de persona (riesgo de infección y de rabia);
- Estado de vacunación antitetánica incierto o dosis de refuerzo de hace más de 20 años: actualización de la vacuna;
- Cicatriz que se engrosa o se pigmenta al cabo de unas semanas: consulta con un dermatólogo.
El farmacéutico de farmacia sigue siendo el primer punto de contacto para la elección de antisépticos y apósitos, así como para el seguimiento de la cicatrización, con derivación médica si es necesario.