Las necesidades de la piel masculina evolucionan de forma distinta en cada década en el ámbito del cuidado masculino:
El aceite de coco (Cocos nucifera, virgen prensado en frío) contiene un 50 % de ácido láurico, uno de los pocos ácidos grasos naturales con acción antibacteriana directa contra el C. acnes y el Staphylococcus sin resistencia documentada. Su textura fundente lo convierte en una base adecuada para el cuidado corporal y de la barba masculina. Precaución para el rostro: su elevado índice comedogénico (4/5) desaconseja su uso en rostros con acné o poros dilatados.
Rico en GLA (ácido gamma-linoleico, del 22 al 26 %), el aceite de borraja es el aceite vegetal con mayor concentración de este omega-6 antiinflamatorio. Su GLA es precursor de la PGE1, lo que reduce la inflamación cutánea asociada a las irritaciones repetidas del afeitado. También es precursor de las ceramidas de tipo 1 en los queratinocitos, lo que restaura la barrera lipídica erosionada por el afeitado. Los estudios clínicos confirman la mejora de las dermatosis inflamatorias con la administración de suplementos de GLA por vía oral y tópica.
El hialuronato de sodio, una sal del ácido hialurónico, presenta una mayor estabilidad y tolerancia. El hialuronato de alto peso molecular (> 1 MDa) forma una película hidratante en la superficie que reduce la pérdida de agua transepidérmica (TEWL) tras el afeitado. El de bajo peso molecular (< 50 kDa) penetra en la epidermis y estimula la síntesis de AH endógeno por parte de los fibroblastos. Su mayor tolerancia que el AH bruto en pieles afeitadas y reactivas supone una ventaja práctica en concentraciones del 0,01 % al 2 % en sérums o cremas para hombres.
El ubiquinol (CoQ10H2), forma reducida y activa de la CoQ10, presenta una biodisponibilidad oral entre 3 y 5 veces superior a la de la ubiquinona en personas mayores de 40 años. Por vía tópica, neutraliza directamente los radicales peroxilo sin necesidad de conversión enzimática, lo que supone una ventaja para la piel envejecida o la de los fumadores, en la que la actividad reductasa está disminuida. Su concentración cutánea óptima es del 0,01 al 0,5 % en un sérum lipídico para una penetración transcutánea eficaz. Protege el colágeno dérmico expuesto a la contaminación urbana.
El aceite de rosa mosqueta extraído dela rosa silvestre (Rosa canina) es uno de los pocos aceites vegetales que contiene ácido retinoico natural (del 0,01 al 0,1 %), además de ácido linoleico (45 %) y linolénico (35 %). Su ácido retinoico natural estimula la renovación celular y la síntesis de colágeno, con una tolerancia generalmente superior a la del retinol sintético en pieles reactivas. Los estudios clínicos confirman una mejora de la elasticidad y la hidratación, así como una reducción de las cicatrices postacnéicas tras 12 semanas de aplicación. Su ácido linoleico reduce la pigmentación postinflamatoria, lo que resulta relevante para las manchas que aparecen tras el afeitado en pieles morenas.